domingo 23/1/22

Da a luz antes de tiempo para que su marido, enfermo terminal de cáncer, conozca a su hijo

Esta fue la decisión de Haley Parke, que pudo darles un par de horas juntos al padre y al hijo.

<p> Haley Parke con su marido. </p>
<p> Haley Parke con su marido. </p>

Haley Parke, una mujer de Connecticut, ha tenido a su bebé tres semanas antes de la fecha de parto prevista para su marido, enfermo terminal de cáncer, conociera a su hijo. Nada más conocer al bebé el hombre falleció.

“A tres semanas del nacimiento de nuestro segundo hijo, mi marido y yo sabíamos que lo correcto era pedir una inducción. Los médicos de la UCI trabajaron con la jefa de partos de alto riesgo y me ofrecieron la posibilidad de la inducción”, ha explicado Parke en Facebook. 

Era arriesgado, admite la madre, que señala que estando tan cerca la muerte de su marido el tiempo apremiaba. Los médicos esperaban que el parto fuer vaginal y rápido. Sin embargo, en pleno proceso, los médicos de la UCI advirtieron del rápido deterioro del padre y de que el fallecimiento de su esposo era cuestión de horas. “En ese momento o hacían una cesárea o JB no conocería a nuestro hijo”.

“En un minuto estaba en el quirófano y 20 después había nacido nuestro hijo. Me lo dieron para que lo besara y un equipo de médicos y enfermeros lo subieron dos pisos y lo colocaron en el pecho de su padre”, ha explicado la mujer.

“Cuando nuestro hijo fue puesto en su pecho, los signos vitales de Jb mejoraron instantáneamente. Hacía pequeños movimientos y dulces gemidos reconociendo que nuestro hijo estaba allí”, ha comentado Haley Parke.

Nada más coser su tripa, el hospital de Connecticut autorizó para que su cama fuera puesta junto a la de su marido en la UCI. “Pasé el tiempo de recuperación a su lado, mirándolo, con tristeza pero asombrada por su fuerza. “Sus últimos suspiros fueron con nuestro hijo en su pecho y su mano en mi mano”, ha contado la mujer.

Dio a luz un bebé completamente sano

El bebé, que nació tres semanas antes de que el embarazo llegara a término, nació sano, con los pulmones completamente desarrollados y no necesitó pasar por la incubadora, ni por cuidados intensivos. “Dios preparó a nuestro hijo para este preciso momento”, sentencia la madre.

“Solo lo llamo amor. Actué por amor. Puse mi confianza en Dios de que esto era parte de su plan e hice lo que tenía que hacer, por amor, para cumplir el último deseo de mi marido”, ha afirmado Parke. Como no podía ser de otra forma, el bebé se llamará como su padre, John Beeson Parke.