miércoles. 28.02.2024

En un mitin celebrado en Conway, Carolina del Sur, el expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, reiteró sus críticas hacia la OTAN, llevando su postura un paso más allá. Declaró que se negaría a respaldar a los aliados que adeudaran pagos e incluso sugeriría a Rusia que los atacara.

La respuesta de la Casa Blanca fue rápida y contundente, condenando las palabras del magnate y advirtiendo que incitaban a la invasión, lo que ponía en riesgo la seguridad nacional y la estabilidad global. Trump también lanzó comentarios sobre el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, llamándolo "el mayor vendedor de la historia" y prometiendo resolver la guerra en la región.

Trump ha mantenido su postura sobre la carga económica que, según él, Estados Unidos soportaba injustamente en la OTAN. Reconoció haber amenazado con retirar la protección de EE. UU. a los aliados frente a posibles agresiones rusas si no cumplían con sus contribuciones financieras.

La OTAN establece el objetivo de que cada miembro destine al menos el 2% de su PIB a Defensa. Trump señaló con acierto que muchos países miembros no cumplen con esta meta, aunque la Alianza aclara que esta cifra es orientativa y no un requisito contractual, y que los países miembros continúan contribuyendo al presupuesto común de la organización.

En un evento de campaña reciente, Trump calificó a los países morosos como "delincuentes", una postura que ha generado rechazo tanto en la Casa Blanca como en la OTAN.

Los comentarios de Trump han generado preocupación en Washington y en la OTAN, especialmente dado el posible retorno del magnate a la presidencia en las próximas elecciones. Tanto la Casa Blanca como el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, condenaron las declaraciones del expresidente.

El portavoz de la Casa Blanca, Andrew Bates, criticó las palabras de Trump, calificándolas de "lamentables y perturbadoras", mientras que Stoltenberg subrayó que cualquier sugerencia de que los aliados no se defenderían entre sí representa una amenaza para la seguridad de la OTAN, asegurando una respuesta firme ante cualquier agresión.

Stoltenberg expresó su esperanza de que Estados Unidos continúe siendo un aliado comprometido con la OTAN, independientemente del resultado de las elecciones presidenciales.