La UE e India anuncian un acuerdo de libre comercio histórico

El primer ministro de India, Narendra Modi
El primer ministro de India, Narendra Modi

 

La Unión Europea e India han comunicado este martes las bases de un acuerdo de libre comercio calificado de “histórico”. El planteamiento busca un impacto directo en costes: los exportadores europeos podrían ahorrar hasta 4.000 millones en aranceles cada año, una cifra que refuerza la relevancia del pacto.

El anuncio llega con límites claros desde el inicio. Quedan fuera sectores agrícolas sensibles como el arroz, el azúcar y el bovino, y los detalles aún deben concretarse en negociaciones durante los próximos meses. En este escenario, resulta clave seguir de cerca el desarrollo del texto final.

Tras dos décadas de conversaciones complejas, ambas partes describen el pacto como “la madre de todos los acuerdos”. También se enmarca en la búsqueda de socios comerciales más fiables, ante tensiones geopolíticas que empujan a la UE a reducir dependencias tradicionales de Rusia o China y a explorar alternativas a Estados Unidos y su guerra arancelaria.

  1. Acuerdo UE-India: bases y límites
  2. Recortes arancelarios en sectores clave
  3. Impacto en agricultura y productos sensibles
  4. Reglas de origen y control comercial

Acuerdo UE-India: bases y límites

La Unión Europea e India han fijado este martes las líneas maestras de un Tratado de Libre Comercio que se presenta como un paso de gran alcance. La previsión comunicada es que los exportadores europeos puedan ahorrar hasta 4.000 millones en aranceles cada año, una meta que eleva el valor económico del acuerdo.

El marco anunciado no implica una apertura total de mercados. Además, mantiene fuera de la negociación inmediata sectores agrícolas sensibles como el arroz, el azúcar y el bovino. Por ello, el resultado final dependerá de los detalles que se pacten en los próximos meses.

Recortes arancelarios en sectores clave

La Unión Europea espera “doblar” sus exportaciones a India cuando el tratado entre en vigor. Aunque no se plantea una liberalización completa, sí se propone una reducción muy significativa de aranceles que, hasta ahora, limitaban de forma severa el acceso al mercado.

Un ejemplo destacado es el vino, cuyo arancel pasaría del 150% a un rango de entre el 20 y el 30%. En la práctica, este ajuste cambia un escenario que equivalía a un cierre casi total del mercado para los exportadores europeos.

En automoción, el recorte sería gradual: del 110% al 10%, con una cuota de 250.000 coches al año. En paralelo, se prevé un arancel cero para las ventas de maquinaria (hasta un 44% en la situación previa), así como para químicos (22%) y el sector farmacéutico (11%).

Este conjunto de rebajas arancelarias perfila un giro relevante para el comercio bilateral. La magnitud de los recortes subraya por qué este acuerdo se presenta como una pieza estratégica en el reajuste de alianzas comerciales.

Impacto en agricultura y productos sensibles

En el ámbito agrícola, se contempla que el aceite de oliva europeo pase a beneficiarse de un arancel cero, frente al 45% aplicado hasta ahora. Se trata de un cambio directo sobre un producto con una barrera arancelaria elevada.

El esquema también incluye otros ajustes: los preparados cárnicos bajarían de un 110 a un 50, las bebidas espirituosas de un 150 a un 40%, y la carne de ovino de un 33 a un 0%. Estas cifras dibujan una reducción amplia, aunque no uniforme, en distintos segmentos.

Reglas de origen y control comercial

Otro punto acordado se centra en las reglas de origen. El objetivo es que solo los productos que hayan sido “procesados significativamente” en uno de los mercados puedan exportarse bajo el régimen preferencial hacia la otra región.

Con este enfoque se busca evitar que terceros países envíen mercancía a India para reexportarla desde allí dentro de los contingentes hacia el mercado comunitario. Este control refuerza la lógica del acuerdo al vincular los beneficios arancelarios al origen real del valor añadido.