Cobertura sanitaria universal crece: datos OMS y Banco Mundial desde 2000

La OMS alerta de las consecuencias de la dependencia de Europa de médicos y enfermeras formados en el extranjero

La cobertura sanitaria universal ha mostrado una evolución significativa a escala global desde el año 2000, según el último 'Informe de Seguimiento Mundial de la Cobertura Sanitaria Universal 2025', presentado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial. Los datos ponen de manifiesto que naciones de diferentes niveles de ingresos experimentan progresos en la ampliación de servicios de salud y en la reducción de obstáculos financieros para el acceso médico, aunque persisten desafíos especialmente entre los sectores más desfavorecidos.

El análisis destaca que la cobertura promedio de servicios esenciales pasó de 54 a 71 puntos porcentuales en todo el mundo durante las últimas dos décadas. Paralelamente, la proporción de personas que destinaron más del 40% de su presupuesto discrecional a gastos médicos se redujo del 34 al 26%. No obstante, cerca de 4.600 millones de personas todavía carecen de acceso a servicios de salud básicos y 2.100 millones enfrentan dificultades económicas relacionadas con la atención médica, afectando en especial a quienes viven en situación de pobreza.

  1. Desigualdades persistentes en el acceso
    • El impacto del gasto en medicamentos
      • Ritmo de progreso y obstáculos globales
        • Avance en la cobertura de enfermedades infecciosas
          • Propuestas para alcanzar los objetivos en 2030

            Desigualdades persistentes en el acceso

            Pese a los avances, el informe indica que la brecha entre los distintos grupos de población sigue siendo considerable. La población con menos recursos asume la mayor parte de los costes de salud inasequibles. En 2022, el 75% de las personas en el segmento más pobre afrontó dificultades económicas asociadas al acceso a la atención médica, en contraste con apenas un 0,04% entre los más ricos.

            Los grupos más vulnerables —como mujeres, personas en zonas rurales, individuos con menor nivel educativo o discapacidad— informaron de necesidades sanitarias insatisfechas en la mayoría de regiones, incluida Europa. Además, aunque la diferencia en el acceso entre mujeres en los quintiles económicos más altos y más bajos disminuyó ligeramente en la última década, sigue habiendo una brecha de 33 puntos porcentuales.

            El informe advierte que los datos podrían no reflejar en su totalidad la magnitud real de la desigualdad, ya que poblaciones desplazadas o quienes viven en asentamientos informales suelen quedar fuera de los sistemas oficiales de seguimiento y registro.

            El impacto del gasto en medicamentos

            Uno de los factores más determinantes en la persistencia de los problemas financieros asociados al acceso a la salud es el gasto en medicamentos. Según la OMS y el Banco Mundial, el 55% de los desembolsos de bolsillo destinados a la salud corresponde a la compra de medicamentos en al menos tres de cada cuatro países analizados. Entre las personas en situación de pobreza, la proporción se incrementa hasta una mediana del 60%, lo que exige desviar recursos que podrían ser destinados a otras necesidades básicas.

            Este fenómeno afecta tanto a los sectores más pobres como a ciertos grupos en países de ingresos medios, donde un crecimiento de la clase media también ha provocado que segmentos con mayores ingresos canalicen un porcentaje significativo de su presupuesto a gastos sanitarios.

            Ritmo de progreso y obstáculos globales

            Pese al progreso registrado, el documento subraya una desaceleración en el avance desde el 2015. Solo un tercio de los países ha logrado mejorar tanto su cobertura sanitaria como la reducción de dificultades financieras, con un ritmo de avance un 23% más lento que el observado antes de 2015.

            Las proyecciones para 2030 muestran que el índice global de cobertura sanitaria alcanzaría un valor de 74 sobre 100, situándose por debajo de la meta establecida de 80 puntos. En consecuencia, casi uno de cada cuatro habitantes del planeta continuará afrontando problemas económicos relacionados con la salud al término de la era de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

            Los países de África, Asia Sudoriental y el Pacífico Occidental muestran una evolución positiva, reduciendo simultáneamente las dificultades económicas y aumentando la cobertura, aunque persisten importantes brechas que aún deben abordarse.

            Avance en la cobertura de enfermedades infecciosas

            El informe atribuye en gran medida la ampliación global de la cobertura a la mejora de los programas contra enfermedades infecciosas. Mientras tanto, los servicios para enfermedades no transmisibles han avanzado de forma constante y la salud reproductiva, materna, neonatal e infantil ha experimentado mejoras modestas.

            El desarrollo de infraestructuras de saneamiento y el crecimiento económico inclusivo también han contribuido a mitigar las dificultades financieras. Sin embargo, la subida de los costes sanitarios sigue situando a los grupos más pobres en una posición de mayor vulnerabilidad ante los gastos de la atención médica, a pesar del fortalecimiento de algunos sistemas de protección social.

            Propuestas para alcanzar los objetivos en 2030

            Con el objetivo de hacer efectivo el derecho a la salud y alcanzar las metas fijadas para 2030, los autores del informe recomiendan una serie de medidas urgentes: asegurar la gratuidad de la atención médica esencial en el punto de prestación para personas en pobreza, impulsar la inversión pública en los sistemas de salud, reducir el gasto de bolsillo en medicamentos y acelerar el acceso a servicios fundamentales para las enfermedades no transmisibles.

            La fortaleza de la Atención Primaria es identificada como crucial para la equidad y la eficiencia, junto a enfoques integrales que involucren a diversos sectores, tomando en cuenta los múltiples factores que inciden en la cobertura y financiación sanitaria universal. Estas propuestas buscan contrarrestar los efectos de los recortes en la ayuda internacional y proteger tanto la salud de las poblaciones como la estabilidad económica de los países.