El Papa llama a no dejar caer el Nuevo START que frena armas de EEUU y Rusia
La cuenta atrás para el fin del Tratado New START vuelve a poner el foco en un riesgo claro: una escalada nuclear que afecte a la seguridad global. Cuando se debilitan los marcos de control, crece la incertidumbre y se reduce la confianza entre potencias.
En este contexto, el Papa León XIV ha reforzado un mensaje que busca mover a la acción: no dejar caer un instrumento que, durante años, ha servido para contener la proliferación de armas nucleares estratégicas y para frenar una dinámica de competición militar.
El llamamiento apunta a una necesidad inmediata: mantener vivo un camino verificable y eficaz hacia el desarme, sustituyendo la lógica del temor por decisiones orientadas al bien común y a la paz como responsabilidad compartida.
Llamamiento del Papa para sostener el New START
El Papa León XIV ha pedido que no se abandone el Tratado New START, firmado en 2010 por los presidentes de Estados Unidos y de Rusia, y destinado a limitar las armas nucleares estratégicas de ambas potencias, con el objetivo de evitar una nueva carrera armamentística que ponga en peligro la paz.
Tras la audiencia general de este miércoles, el Pontífice ha advertido de que mañana expira el Tratado New START, al que ha descrito como un paso importante para frenar la proliferación nuclear. En ese marco, ha reclamado de forma urgente que no se deje caer el acuerdo sin intentar asegurarle una continuidad concreta y eficaz, reforzando al mismo tiempo el apoyo a todo esfuerzo constructivo a favor del desarme y de la confianza mutua.
El Papa ha insistido en que la situación actual exige hacer todo lo posible para impedir una nueva carrera de armamentos que amenace aún más la paz entre las naciones. También ha subrayado que resulta más urgente que nunca reemplazar la lógica del miedo y la desconfianza por una ética compartida que guíe las decisiones hacia el bien común y convierta la paz en un patrimonio custodiado por todos.
Límites principales que establece el tratado
El pacto fija un máximo de 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas por cada parte. Esta cifra suponía una reducción de cerca de dos tercios respecto al START I y alrededor de un 10% menos que lo acordado en el Tratado de Moscú.
Además, el acuerdo establece un tope de 800 para el número de misiles balísticos intercontinentales desplegados y no desplegados, el de misiles balísticos lanzados desde submarinos y el de bombarderos pesados equipados para transportar y lanzar armas nucleares, con un límite adicional de 700 para los sistemas desplegados.