Trump y Putin se reúnen en Alaska tras 7 años sin abordar la guerra en Ucrania

La Base Conjunta Elmendorf-Richardson, en Anchorage (Alaska), será este viernes el escenario de la esperada reunión entre Donald Trump y Vladimir Putin, la primera cara a cara en siete años. El encuentro, que busca explorar salidas al conflicto en Ucrania, tendrá lugar en una de las instalaciones militares más seguras de Estados Unidos, un emplazamiento que además cuenta con un fuerte simbolismo histórico para Rusia.

Un lugar con pasado ruso y peso estratégico

Alaska perteneció al Imperio ruso hasta 1867, cuando fue vendida a Estados Unidos. Durante la Guerra Fría, Elmendorf-Richardson se convirtió en punto clave de vigilancia por su cercanía geográfica a Rusia —tan solo 88 kilómetros en su punto más próximo—. Hoy, la base es la principal plataforma de proyección de poder estadounidense en el Pacífico, con unidades de élite como la 11ª Fuerza Aérea, la Región NORAD de Alaska y el Comando de Alaska (ALCOM).

Con más de 32.000 personas y sofisticados aviones como el F-22 Raptor o el E-3 Sentry AWACS, esta instalación ofrece seguridad aérea controlada, áreas fortificadas para reuniones y estrictos protocolos contra espionaje y ciberataques.

Seguridad máxima para una reunión delicada

La llegada de Putin ha obligado a reforzar los controles en la base, que nunca antes había recibido a un adversario estadounidense de su talla. Según fuentes militares citadas por Defense One, se han acordonado áreas sensibles y se negocia la composición exacta de la comitiva rusa, que podría incluir aviones de combate de escolta.

El excomandante de la región NORAD, David Nahom, asegura que las operaciones se desarrollarán lejos de zonas con información clasificada, mientras que el exsecretario adjunto de la Fuerza Aérea, Ravi Chaudhary, confía en la capacidad de la base para garantizar la seguridad, aunque reconoce que la elección del lugar genera debate en Washington.

Un encuentro con posibles lecturas políticas

Analistas como John Bolton, exasesor de seguridad nacional de Trump, consideran que celebrar la cumbre en Alaska es “una victoria simbólica para Putin”, que podría recordar la antigua propiedad rusa sobre el territorio para reforzar su discurso sobre el reparto de zonas de influencia entre potencias.

La Casa Blanca, según CNN, no veía con buenos ojos recibir al presidente ruso en una instalación militar estadounidense, pero Alaska se consideró la única opción viable por sus condiciones de seguridad y su proximidad a Rusia.

Historia reciente y accidentes en la base

Elmendorf-Richardson ha sido visitada por varios presidentes estadounidenses, como Barack Obama (2015) y Joe Biden (2023), además de recibir a Trump en varias ocasiones durante su primer mandato. Sin embargo, esta será la primera vez que un presidente ruso pise Anchorage.

La base también ha sido escenario de tragedias aéreas, como el accidente de un C-17 Globemaster III en 2010, en el que murieron cuatro tripulantes, o la pérdida de un F-22 Raptor ese mismo año durante una misión de entrenamiento.