Levántate con el vientre plano siguiendo estos consejos para tus cenas

La sensación de levantarse con hinchazón nada más empezar el día puede ser muy desagradable. Para evitarla debemos esforzarnos en modificar nuestras cenas, ya que en su composición se halla gran parte del problema.

El hecho de levantarse con la tripa hinchada y con una sensación de extrema pesadez puede deberse a muchos factores. Según los expertos, la causa puede radicar en ciertas intolerancias alimentarias, indigestiones o en el caso de las mujeres, desajustes y ciclos hormonales. También puede ser debido a otro tipo de patologías que deben ser consultadas a un médico especialista.

En tiempos de verano, bikini y poca ropa, las principales enemigas del vientre plano suelen ser las cenas. Las vacaciones son tiempo de eventos, cenas con amigos o familia y grandes ingestas de cierto tipo de alimentos que nos pueden llevar a sentirnos pesados al día siguiente.

Levantarnos con el abdomen plano y evitar la hinchazón no es tarea imposible, pero hay que tener en cuenta los alimentos que debemos potenciar en nuestra dieta, así como aquellos que debemos evitar a toda costa y una serie de trucos que nos ayudarán a lograr nuestro objetivo.

Antes de preparar la cena

Antes de hablar de qué alimentos podemos y no podemos ingerir, cabe mencionar ciertas “normas” a seguir para lograr nuestro cometido de evitar la hinchazón. Para empezar, hay que tener claro que deberemos ejercer un control sobre las cantidades o el tamaño de nuestras cenas y comidas, para evitar no sólo la hinchazón pero el aumento de peso. 

Debemos intentar en la medida de lo posible que nuestras digestiones sean rápidas, ya que si éstas son excesivamente lentas la consecuente fermentación de los alimentos puede causar gases. El estrés es otro enemigo a batir: hará que comamos más, mastiquemos menos y tengamos más gases. La segregación de cortisol es algo que se dispara si sufrimos estrés, y ello puede llevarnos a acumular grasas de más.

Finalmente, es crucial intentar cenar pronto, no después de las 9, y controlar la cantidad de sal con la que cocinamos nuestras cenas (la sal potencia la retención de líquidos).

Los alimentos que se deben evitar

Los principales desterrados de nuestra dieta, como ya hemos mencionado antes, deben ser aquellos excesivamente grasos y con alto contenido de sal. El arroz, que contiene almidón, o los hidratos de carbono en general y en exceso también serán malos para nosotros, ya que nos aportarán una cantidad de energía que durante la noche no quemaremos.

Las verduras pueden presentar un dilema. Al igual que en las legumbres, en pequeñas cantidades en nuestras cenas no afectarán a nuestra hinchazón al día siguiente. No obstante, debemos mantenernos lejos de las verduras con alto contenido en sulfuros, como la coliflor, las coles de Bruselas o el repollo, que no harán más que aumentar la formación de gases.

Los lácteos provocan digestiones más lentas y pesadas, sobre todo si son ricos en grasas, por lo que también debemos mantenerlos fuera de nuestro menú de cenas. La fruta que tenga un excesivo aporte de azúcar también debe ser eliminada, puesto que también nos dará una energía extra que no eliminaremos después.

Los principales componentes de la cena

  • Alimentos con gran aporte proteico como pescados y huevos
  • La verdura en purés y cremas
  • Yogur, fuente de probióticos que ayudará a aligerar la digestión
  • Sopas o caldos (vegetales, mejor)
  • Jengibre, como condimento en las comidas o en infusión, también para ayudar con la digestión
  • Frutas como la papaya o la piña, ricas en enzimas digestivos
  • Espárragos, que son diuréticos y antioxidantes

 

Cocinar los alimentos de nuestras cenas al vapor, al horno o incluso al microondas será siempre la opción acertada, alejándonos de frituras y cocciones con excesivo aceite para librarnos del exceso de grasa, que nos impedirá conciliar el sueño.

Las infusiones son una buena opción para después de la cena, puesto que son digestivas, diuréticas y ayudan a hacer la digestión. Como hemos mencionado antes, todas las que contengan jengibre son perfectas, así como la infusión de hinojo por su gran poder digestivo.

Finalmente, y aunque pueda ser el consejo más difícil de seguir durante las vacaciones, hay que tener en cuenta que las bebidas alcohólicas deshidratan. Irritan la mucosa intestinal y producen malestar en el estómago. Tomarlas con moderación no afectará mucho a nuestra hinchazón, pero lo ideal si queremos obtener buenos resultados sería limitar nuestra ingesta de estas bebidas a uno o dos días a la semana y en pocas cantidades.