Advierten sobre deficiencias en los recursos para jóvenes migrantes no acompañados en España
Un estudio ha detectado diversas "limitaciones" en los sistemas de apoyo dirigidos a jóvenes migrantes no acompañados en España. La investigación señala que la integración sociolaboral de este colectivo se ve afectada por múltiples obstáculos interconectados, tales como el idioma, el acceso a la formación, al empleo, a la vivienda, su estatus legal, las redes sociales y la salud mental.
Para realizar este análisis, expertas de la Universidad de Alicante y Cunef Universidad, junto con Impact Social Change Lab, el laboratorio de innovación social de Save the Children, realizaron entrevistas y grupos focales con jóvenes migrantes y profesionales de organizaciones sociales en Canarias, Málaga y Barcelona.
- Limitaciones en la integración sociolaboral
- Barreras identificadas para los jóvenes migrantes
- Propuestas para mejorar los sistemas de apoyo
Limitaciones en la integración sociolaboral
Según una de las autoras del estudio, Teresa Molina-Millán, investigadora del Departamento de Economía de la Universidad de Alicante, "los servicios disponibles tienen un enfoque generalista y muchos jóvenes no cumplen con los requisitos de acceso". Además, no existen políticas específicas para la transición después de los 18 años, lo que genera un punto crítico. En este momento, la salida del sistema de protección y la falta de recursos para la acogida aumentan el riesgo de inestabilidad residencial, exclusión social y empleo precario.
Barreras identificadas para los jóvenes migrantes
En relación al idioma, los jóvenes indicaron que los cursos disponibles no siempre se ajustan a sus niveles o necesidades prácticas, especialmente en zonas donde deben aprender una segunda lengua. En el ámbito educativo, muchos priorizan incorporarse rápidamente al mercado laboral, aunque muestran un fuerte interés en la formación profesional práctica. Sin embargo, enfrentan obstáculos administrativos como el empadronamiento, la barrera del idioma y restricciones por edad para acceder a estos recursos.
Respecto a la integración laboral, el estudio destaca que el acceso al empleo formal depende en gran medida del estatus legal, el desconocimiento de los procesos de contratación y la ausencia de conexión con empresas y oportunidades concretas. En este escenario, el trabajo informal es habitual, y en ocasiones se desarrollan bajo condiciones precarias o explotadoras.
El momento en que los jóvenes cumplen 18 años representa una etapa crítica, ya que finaliza el seguimiento institucional y surgen dificultades para acceder a vivienda, lo que se traduce en inestabilidad residencial, ocupación ilegal, hacinamiento y situaciones de sinhogarismo. La investigación subraya que el acceso a una vivienda suele estar condicionado a disponer de empleo y documentación, dos requisitos difíciles de cumplir para la mayoría de los migrantes.
Además, enfrentan complicaciones relacionadas con documentación, trámites legales, procesos administrativos y la escasa información, que afectan su transición hacia el empleo y la autonomía. En cuanto a la salud mental, las autoras identifican necesidades importantes vinculadas a las experiencias migratorias, la incertidumbre y las condiciones de vida. Los jóvenes tienen un acceso limitado a servicios especializados y presentan una alta prevalencia de ansiedad, depresión y trauma asociados al proceso migratorio.
Propuestas para mejorar los sistemas de apoyo
Entre las recomendaciones para afrontar estas dificultades, el estudio destaca la importancia de una regularización administrativa temprana y de cursos de idiomas diseñados para diferentes niveles. El análisis apunta que las intervenciones más eficaces son aquellas que abordan varias dimensiones del proceso de integración simultáneamente, incluyendo educación, empleo, apoyo social y bienestar psicológico. En este sentido, se promueven acciones tempranas, culturalmente sensibles y basadas en la comunidad.
La Universidad de Alicante sostiene que esta investigación constituye un punto de partida dentro del trabajo de Impact Social Change Lab, en colaboración con UA y Cunef, financiado por la red J-PAL, el Laboratorio de Acción contra la Pobreza Abdul Latif Jameel, cuyo objetivo es combatir la pobreza garantizando que las políticas públicas se fundamenten en evidencia científica.
Este estudio servirá de base para el desarrollo de un programa piloto que acompañe la inserción laboral de estos jóvenes, el cual será evaluado mediante un ensayo controlado aleatorizado a partir del año 2027.