Exresponsables de Puertos aseguran que no hubo influencia en contratación vinculada a Aldama
- Declaraciones en el juicio del Tribunal Supremo
- Funciones y gestiones en la contratación
- Relación con los acusados y proveedoras
- Gestiones logísticas y cambios en las órdenes
- Previsiones y funciones del Ministerio de Transportes
Declaraciones en el juicio del Tribunal Supremo
Francisco Toledo Lobo, expresidente de Puertos del Estado, y Álvaro Sánchez Manzanares, ex secretario general del organismo, comparecieron este miércoles como testigos ante el Tribunal Supremo. Ambos negaron haber recibido presiones o instrucciones por parte de los acusados, que incluyen al exministro de Transportes José Luis Ábalos, su antiguo asesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama, para adjudicar a la empresa vinculada a Aldama la compra de mascarillas durante la pandemia.
Toledo indicó que conoció la contratación de Soluciones de Gestión a partir de una llamada del secretario general, quien le informó que el contrato ya estaba disponible en la plataforma para su firma, con toda la documentación requerida. Además, resaltó que el secretario general aseguró que el contrato cumplía con todas las normativas legales.
Funciones y gestiones en la contratación
El expresidente explicó que, en su papel, se limitaba a aceptar la oferta final presentada, mientras que las gestiones y propuestas al presidente dependían del secretario general, a cargo del departamento de contratación. Indicó que el precio acordado por las mascarillas era inferior al de otros contratos y que, según informes del Tribunal de Cuentas, el costo estuvo por debajo de la media.
Respecto a la recepción de las mascarillas, Toledo detalló que se entregaron en condiciones muy complicadas, atribuidas a la falta de aviones y a incumplimientos de otras partes administrativas. Reconoció la existencia de un lote con problemas, el cual fue repuesto por Soluciones de Gestión sin inconvenientes.
Relación con los acusados y proveedoras
Durante su testimonio, Sánchez Manzanares negó haber tenido contacto con el exministro Ábalos mientras gestionaba la adquisición de ocho millones de mascarillas. Asimismo, afirmó no haber recibido instrucciones de Koldo García, asegurando que este último estaba enfocado en buscar suministros como otras entidades públicas.
Sobre el empresario Víctor de Aldama, el exsecretario general señaló que mantuvo contacto con él dado que Aldama gestionaba la logística tras realizar el pedido. Respecto al aumento de la orden de compra de cuatro a ocho millones de mascarillas minutos después, Sánchez Manzanares admitió desconocer las razones y remarcó que Puertos actuaba como instrumento del Ministerio de Transportes en ese momento.
Gestiones logísticas y cambios en las órdenes
El fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, destacó que la orden duplicó rápidamente la cantidad de mascarillas a adquirir, lo cual fue comunicado a Koldo y Aldama. Sánchez Manzanares explicó que se creía que Aldama formaba parte del Ministerio, ya que no existía documentación que relacionara a Soluciones de Gestión directamente con él. Aclaró que la relación del empresario con el Ministerio era estrecha y que colaboraba en coordinar la logística de los envíos.
Sobre las inquietudes relativas a la empresa proveedora, Sánchez Manzanares indicó que estaban vinculadas a la compleja y caótica situación sanitaria, enfatizando que se actuó conforme a la normativa en contratos de emergencia para evitar perjuicios económicos al organismo público.
Previsiones y funciones del Ministerio de Transportes
Javier Sánchez Fuentefría, exdirector de Organización e Inspección del Ministerio, testificó que había recopilado las necesidades de mascarillas de las diversas entidades del sector transporte. Con estos datos creó una hoja de cálculo que remitió al subsecretario, diferenciando requerimientos para periodos de 15 y 30 días.
Ante una pregunta sobre si la propuesta de adquirir cuatro millones de mascarillas provenía del entonces subsecretario Jesús Manuel Gómez, respondió que desconocía el origen exacto, pero que las cifras en su hoja de cálculo aparecían claramente diferenciadas. Agregó que la intención inicial era realizar una compra parcial de cuatro millones de unidades y completar luego la totalidad.
Respecto a la influencia de Koldo García en las cifras, Sánchez Fuentefría negó que el exasesor hubiera intervenido en esas previsiones, respondiendo con un "no, en absoluto" a la pregunta sobre posibles influencias.