La bonita historia de Judith, la policía en prácticas que atendió un parto
El pasado 25 de agosto marcó un antes y un después en la vida de Judith, una agente en prácticas del Grupo Operativo de Respuesta de la Policía Nacional en Ciudad Lineal. Lo que comenzó como un turno rutinario terminó convirtiéndose en una experiencia única: asistir un parto de emergencia en plena calle y salvar la vida de una recién nacida.
A las nueve de la mañana, durante su patrulla junto a su compañero Jaime, un hombre desesperado, Elías, se les acercó pidiendo ayuda: “Por favor, mi mujer está de parto, ya asoma la cabeza del bebé”. Su pareja, Heylis, se encontraba en plena labor de parto con la cabeza de la niña ya visible, pero con el cordón umbilical enredado alrededor del cuello.
Judith y Jaime actuaron de inmediato. Mientras él pedía refuerzos sanitarios por radio, ella tranquilizó a la madre y guió el nacimiento. Tras un último esfuerzo, la pequeña llegó al mundo sin respirar, lo que obligó a la agente a desenredar el cordón y realizar maniobras de estímulo. Segundos después, la bebé rompió a llorar, llenando de alivio y emoción a todos los presentes.
La recién nacida, llamada Esmeralda, fue colocada sobre el pecho de su madre, que agradeció entre lágrimas a los agentes su intervención. “Agente, la bebé tiene una mamá más”, dijo Heylis a Judith en un momento cargado de emoción.
Hoy, la familia ha protagonizado un emotivo reencuentro con la agente, símbolo de cómo la vocación policial puede salvar vidas más allá de la seguridad ciudadana.