Enfermera decide ser madre sola con FIV y encuentra al amor inesperado

A woman who gave up on dating spent £6.5k on IVF in Spain to have a baby on her own - before falling in love with her soulmate four months later. A woman who gave up on dating spent £6.5k on IVF in Spain to have a baby on her own - before falling in love with her soulmate four months later.Natalie Le Prevost, 39, always dreamed she'd be married by age 30 and have a big family.But after a failed engagement and six years of dating and unsuccessful relationships she still hadn't found her match.Desperate to become a mum, the district nurse decided to go it alone and paid £6.5k to undergo IVF in Alecante, Spain.

Natalie Le Prevost, una enfermera de 39 años, decidió dar un giro a su vida tras años de intentos fallidos en el amor y un compromiso roto. En lugar de seguir buscando pareja, apostó por cumplir su sueño de ser madre y se sometió a un tratamiento de fecundación in vitro (FIV) en España para lograrlo en solitario. Esta decisión llegó antes de conocer a Adam Rice, el hombre que se convertiría en su compañero y padre comprometido, apenas cuatro meses después.

Desde joven, Natalie siempre tuvo la ilusión de casarse antes de los 30 años y formar una familia amplia, pero seis años en el mundo de las citas sin éxito acabaron por desanimarla. Sin embargo, su determinación de ser madre nunca se perdió, y por eso decidió tomar las riendas para convertirse en madre soltera, apoyada por sus padres y con la convicción de un sueño que quería hacer realidad.

Tras someterse a la FIV en marzo de 2025, quedó embarazada en su primer intento, y la felicidad no tardó en llegar con la llegada de su hijo Zavi-Emilio la Nochebuena. Fue durante el embarazo que la vida le presentó a Adam, un electricista que trabajaba en el mismo centro geriátrico que ella, y desde el primer encuentro ambos sintieron una conexión especial y profunda.

  1. Un nuevo comienzo con FIV
  2. Encuentro inesperado
  3. La fuerza de la honestidad y el amor

Un nuevo comienzo con FIV

“Había perdido la esperanza en el amor. No quería conformarme con algo que no se sintiera bien”, compartió Natalie desde Devon, Inglaterra. Ante la falta de suerte en sus relaciones, ella decidió dejar de buscar una pareja y centrarse en su deseo esencial de ser madre.

Consciente de su fortaleza e independencia, afrontó este proceso con valentía. “Soy fuerte e independiente y este era mi sueño de toda la vida. Todo lo que siempre quise ha encajado perfectamente.” Gracias a la fecundación in vitro, consiguió un embarazo que marcó el verdadero inicio de su maternidad.

Encuentro inesperado

Cuando llevaba tres meses de gestación, la vida le tenía preparado un regalo: Adam Rice. Para Natalie, aquella cita con Adam en la residencia donde trabajaba fue algo más que casualidad. “No había química” en sus encuentros anteriores, pero ese día todo cambió. La pareja conectó de forma inmediata y especial.

Adam apoyó al máximo el proyecto de maternidad que Natalie había iniciado. Tan solo días después del nacimiento de Zavi, se le pudo ver acompañándola en el hospital, demostrando el amor y compromiso que sentía por ambos.

La fuerza de la honestidad y el amor

La sinceridad de Natalie sorprendió a Adam desde su primera cita, al compartirle que estaba embarazada. “Me sorprendió, pero su honestidad, su fortaleza, el valor silencioso con el que me lo contó, me hicieron querer quedarme.” Este inicio lleno de transparencia marcó el camino hacia una relación sincera y profunda.

Adam describe estos meses como un tiempo mágico en el que pudo ver el crecimiento de la barriga de Natalie, sintiéndose parte de una historia que ya le pertenecía: “La primera vez que conocí a Zavi, todo dentro de mí se calmó; me sentí tranquilo, sereno y seguro. Supe en ese momento que estaba destinado a estar en su vida.”

La valentía de Natalie al elegir formar una familia sin esperar las circunstancias perfectas es una inspiración, y su historia demuestra que a veces, la vida sorprende. “Ella pensó que haría esto sola, pero no será así. Me siento increíblemente afortunado de quererlas a las dos.”