Una guía recomienda asegurar intérpretes en centros sanitarios y residencias para mayores sordos

Archivo - Un hombre mayor pasea apoyándose en un bastón.

En un esfuerzo por mejorar la calidad de vida de las personas mayores sordas, la Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE) ha lanzado la guía titulada 'Por un Buen Trato a las Personas Mayores Sordas'. Este documento resalta la urgente necesidad de que en centros de salud y residencias se garantice la presencia de intérpretes en lengua de signos o mediadores comunicativos, además de facilitar información accesible mediante videos en lengua de signos, alarmas visuales y contenido subtitulado, evitando el uso exclusivo de megafonía. Asimismo, se enfatiza la importancia de erradicar las conductas paternalistas.

Financiada por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, a través del 0,7% del IRPF, y por Fundación ONCE, la guía integra experiencias reales, como la de Marifi, una persona sordociega que reside en una residencia y menciona el aislamiento que padece. Ella refleja la cruda realidad de soledad y falta de comunicación que enfrentan muchas personas en su situación, haciendo un llamado a mejorar sus condiciones sociales y comunicativas.

Este documento destaca que las personas mayores con pérdida auditiva enfrentan no solo los retos que conlleva el envejecimiento, sino también barreras específicas vinculadas a su sordera. Estas dificultades incluyen limitaciones en el acceso a la información y la exclusión social, factores que agravan su desventaja y demandan respuestas adaptadas para asegurar el pleno respeto a sus derechos en todos los ámbitos.

  1. Formaciones y atención especializada
  2. Microdiscriminación y actitudes inadecuadas
  3. Derechos y recomendaciones

Formaciones y atención especializada

Según Amparo Minguet, consejera de la CNSE, la combinación de envejecimiento y sordera incrementa las desigualdades y demanda soluciones específicas. Entre los problemas detectados, la guía señala la importancia de contar con profesionales capacitados que compartan la lengua de signos de las personas sordas, ya que esto mejora la comunicación, disminuye los errores y ofrece una atención más humana y eficiente. Roberto Suárez, presidente de la CNSE, subraya que esta capacitación es clave para una experiencia sanitaria y social respetuosa y efectiva.

Microdiscriminación y actitudes inadecuadas

La publicación identifica diversas formas de trato inadecuado que suelen pasar desapercibidas, tales como la microdiscriminación, el edadismo, el paternalismo, la sobreprotección, la infantilización y el audismo, que es la tendencia a considerar superior a la persona oyente frente a la sorda. Estas actitudes negativas pueden darse en entornos como la salud, los servicios sociales, la administración pública o la comunidad en general.

Ejemplos claros de un trato incorrecto incluyen ignorar a la persona sorda durante conversaciones grupales, tomar decisiones sin su participación, no proporcionar intérpretes en consultas médicas, hablar solo con sus familiares o dar información solamente por teléfono. Además, la guía alertar sobre el fenómeno del hearsplaining, que describe la actitud de algunas personas oyentes que asumen tener mayor conocimiento sobre la realidad sorda y hablan en su nombre sin realmente comprenderla.

Derechos y recomendaciones

La CNSE invita a todas las personas mayores sordas que experimenten cualquier forma de maltrato o discriminación, aunque sea leve, a denunciarlo. Están protegidas por la Ley 27/2007 y el Real Decreto 674/2023, que reconocen las lenguas de signos oficiales en España. Además, cuentan con el respaldo de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad y la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia.

Garantizar el respeto y la inclusión de las personas mayores sordas es una responsabilidad que debe asumirse con firmeza desde todos los sectores, especialmente en salud y servicios sociales. Actuar para eliminar barreras, promover comunicación efectiva y evitar el trato paternalista marca la diferencia para mejorar su calidad de vida y su participación plena en la sociedad.