De odiar a los perros a recorrer el mundo con uno: la historia de Heike y Butch
Una vuelta al mundo a pie, en bicicleta, en tuk-tuk o en canoa, pero siempre con su inseparable compañero canino. Así es la vida de Heike Pirngruber, una aventurera alemana que ha recorrido más de 104 países en los últimos 12 años junto a Butch, un perro callejero al que rescató de un futuro incierto.
Aunque parezca increíble, Heike nunca fue amante de los perros. Durante su infancia e incluso en sus primeros años como trotamundos, evitaba cualquier contacto con ellos. Incluso confesó haber sido perseguida por canes en más de una ocasión durante sus travesías. Pero todo cambió durante una estancia en una cabaña de playa en Baja California, México.
Allí, mientras cocinaba una noche, un perro callejero al que más tarde llamarían Max se acercó. Era tímido, tranquilo y hambriento. Heike, animada por su amigo Ronny, accedió a dejarlo quedarse. Al día siguiente, Max volvió... con dos amigos más. Esa experiencia cambió por completo su relación con los perros.
Un rescate que cambiaría su vida para siempre
Fue poco tiempo después cuando apareció Butch, un cachorro australian cattle dog cubierto de pulgas y parte de una camada que unos vecinos pretendían abandonar. Aunque adoptar a un perro y continuar viajando por el mundo no parecía la decisión más lógica, Heike no lo dudó al mirarlo a los ojos.
“Desde el primer momento en que tuve a Butch en mis brazos supe que ya no había vuelta atrás”, cuenta Pirngruber. “Nunca pensé que podría querer tanto a un perro. Es mi mejor amigo”.
Una vida sobre ruedas, senderos y océanos
Desde entonces, Butch y Heike han vivido juntos experiencias inigualables: han caminado por diferentes estados de EE.UU., cruzado México en motocicleta, navegado en canoa por Nueva York y Vermont, y recorrido miles de kilómetros de Chile y Argentina en tuk-tuk.
“En el tuk-tuk Butch iba cómodo en el asiento trasero, podía elegir entre sol o sombra y creo que realmente lo disfrutó”, dice entre risas.
Tras su aventura americana, ambos volaron a Madrid y luego retomaron la marcha por Europa. En los últimos meses han cruzado España, Andorra, Francia, Italia y Grecia, con rumbo actual hacia Albania y los Balcanes, y con planes de llegar a Turquía, India o incluso Mongolia.
Viajar ligero, vivir intensamente
Heike no traza rutas a largo plazo. Se mueve por intuición y emoción. “No soy de planear, eso es lo bonito. Me dejo llevar, disfruto los lugares, su cultura, su gente. Viajo ultraligera: mi cámara, un botiquín y los medicamentos de Butch contra pulgas y garrapatas es todo lo que llevo”.
A pesar de algunos momentos difíciles como viajera solitaria, afirma que el 99% de las personas que ha conocido han sido amables. “El mundo es más seguro de lo que muchos creen. He tenido encuentros maravillosos”, asegura.
Hoy, su estilo de vida es la carretera, el encuentro cultural y el lazo inquebrantable con Butch, un perro callejero que le cambió la vida para siempre. Juntos, siguen sumando kilómetros y vivencias, demostrando que a veces, el mejor compañero de viaje llega cuando menos te lo esperas.