Pacientes trasplantados expresan gratitud a los donantes y a sus familias
La donación de órganos volvió a tener nombre y apellidos en un acto en el Ministerio de Sanidad. Dos historias reales captaron todas las miradas: una mujer trasplantada bipulmonar y el padre de una niña que recibió un trasplante doble.
El mensaje fue directo y urgente: sin donantes, no hay segundas oportunidades. Entre agradecimientos y emoción contenida, se puso el foco en quienes hacen posible cada llamada que lo cambia todo: las personas donantes y sus familias.
El encuentro sirvió para presentar los datos de donaciones y trasplantes de 2025, pero también para recordar algo clave: detrás de cada cifra hay una vida que vuelve a arrancar.
- Agradecimientos que marcan una vida
- Covadonga y el trasplante bipulmonar
- Lucía y la llamada que llegó en septiembre
Agradecimientos que marcan una vida
Covadonga, paciente trasplantada bipulmonar, y el padre de Lucía, una niña trasplantada de hígado y riñón, quisieron dar las gracias a los profesionales sanitarios y a los coordinadores de trasplantes. Pero el reconocimiento más potente se dirigió a las personas donantes y a sus familias, por un gesto de solidaridad que, según destacaron, les devolvió la vida.
Durante el acto, Covadonga insistió en que el foco no debía ponerse en ella. Señaló a los equipos médicos, a los coordinadores —a los que describió como “ángeles”— y hasta a los helicópteros, que imaginaba transportando unos pulmones que parecían no llegar nunca. Y remarcó algo que no se olvida: el pensamiento diario hacia el donante y su familia, que conviven con su dolor mientras otra persona vuelve a respirar.
Covadonga y el trasplante bipulmonar
Covadonga convive con una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Explicó que esperó tres años un trasplante de los dos pulmones y que esa intervención cambió por completo su día a día.
Tras el trasplante, actividades básicas dejaron de ser una barrera. Mencionó, por ejemplo, poder ducharse sin que el vaho afectara a la respiración, o volver a subir escaleras.
También hubo un espacio para quienes sostienen la espera: los cuidadores. Covadonga agradeció de forma especial a su madre, subrayando la paciencia que ha requerido acompañar el proceso, y reconoció que la enfermedad puede volver a las personas “muy egoístas”. Además, puso en valor la sanidad pública española, comparándola con su experiencia de vida en Estados Unidos y recalcando que España “no tiene nada que envidiar”.
Lucía y la llamada que llegó en septiembre
El padre de Lucía explicó que la niña nació con una enfermedad degenerativa y que el trasplante formaba parte del tratamiento. En junio, Lucía entró en lista de espera. El 1 de septiembre llegó la llamada para la intervención hepatorrenal.
La operación fue descrita como un “éxito”, aunque después fue necesario regresar al quirófano en tres ocasiones por complicaciones. En ese punto, el padre destacó el compromiso del personal sanitario, operando en fines de semana o de madrugada para responder cuando más se necesitaba.
El mensaje volvió a aterrizar en lo esencial: se trata de un logro social impulsado por los donantes. También pidió mantener presentes a las familias que, tras perder a su hijo, ofrecieron una oportunidad de vida a otros. Lucía, presente en el acto, afirmó encontrarse “bien” y lanzó su deseo más claro: volver a jugar al fútbol.