Policías usan Google Translate para asistir un parto en el asiento trasero
Un hombre adulto, civil y visiblemente alterado entró de golpe en una comisaría de Nueva Jersey. Por un instante, todo apuntaba a lo de siempre en estos casos: un tiroteo, un incendio o un accidente grave en la carretera.
Pero lo que estaba a punto de ocurrir no encajaba en ningún protocolo habitual. El visitante no hablaba inglés y solo podía hacerse entender con gritos y gestos. Aun así, dejó clara una cosa: había una urgencia fuera.
En cuestión de segundos, la escena se trasladó al aparcamiento. Y lo que encontraron dos agentes del Departamento de Policía de Woodstown (WPD) convirtió un turno normal en una carrera contrarreloj.
- Una visita desesperada a la comisaría de Woodstown
- Parto a contrarreloj: Translate, gestos y sangre fría
- Qué se sabe después: sanitarios, hospital y reacción
Una visita desesperada a la comisaría de Woodstown
Los agentes Benjamin Haines y Gabriel Chiarelli estaban dentro de la comisaría cuando el hombre irrumpió pidiendo ayuda como podía. Sin un idioma común, la comunicación se redujo a señales rápidas y movimientos urgentes hacia el exterior.
Ambos policías siguieron al civil hasta la parte trasera de su coche. Al abrir la puerta, apareció el motivo del pánico: una mujer, también incapaz de hablar inglés, estaba en pleno parto en el asiento trasero.
Parto a contrarreloj: Translate, gestos y sangre fría
La sorpresa fue total. “No se esperaba realmente eso, especialmente que el bebé estuviera saliendo cuando se abrió la puerta del coche”, recordó Chiarelli a 6ABC a principios de diciembre. Sin tiempo que perder, los agentes sacaron sus teléfonos e intentaron apoyarse en Google Translate para dar instrucciones.
La tecnología no resolvió la situación. Así que tocaron los recursos más directos: gestos con las manos y mensajes simples. “Así que realmente no se podía decir mucho, pero se le indicó que respirara y empujara, y lo hizo y salió la cabeza”, explicó Haines.
Tras ese momento crítico, todo avanzó rápido. Con unos pocos empujes más, el parto se completó y madre e hija fueron arropadas con mantas. El resultado: una niña sana, nacida allí mismo, en la parte trasera del coche.
Qué se sabe después: sanitarios, hospital y reacción
Los sanitarios llegaron cuando el nacimiento ya se había producido. Para entonces, los agentes habían terminado esa intervención inesperada y se encargaron de llevar a la familia al hospital.
Más tarde, ABC y People intentaron contactar con el WPD para ampliar información, sin éxito. Los dos policías coincidieron en que, aunque no contaban con formación específica para un parto, la situación representaba justo el tipo de ayuda para la que se incorporaron al cuerpo. El jefe de la comisaría, además, avaló su actuación y destacó que respondieron de forma excelente ante la emergencia.