Sheriff solidario rescata el peluche perdido de un niño
Después de unos días angustiosos separados, el peluche favorito de William, un niño de 8 años, finalmente volvió a descansar en los brazos de su dueño, generando un reencuentro lleno de emociones.
La familia Kay regresaba de unas vacaciones de esquí en Wyoming cuando hicieron una parada en un área de descanso. Aquella jornada, el viento azotaba con fuerza la carretera interestatal. Dentro del coche viajaban Bill y Christina, junto a su hijo William, que llevaba consigo a su inseparable amigo, un peluche llamado Dog, regalo que Christina había recibido en su baby shower. Desde entonces, William y Dog dormían juntos todas las noches.
Durante la parada, Christina salió del coche a buscar los bocadillos en el maletero, mientras William abrió la puerta sin percatarse del fuerte viento. En cuestión de segundos, Dog salió volando del vehículo y quedó atrapado entre las hierbas altas del área de descanso, sin que nadie lo notara.
La familia continuó su viaje hasta llegar a un motel en Kansas, donde descubrieron la ausencia del peluche. Al limpiar el coche al día siguiente, la búsqueda no tuvo éxito, y William sufrió su primera gran pérdida.
Sin embargo, Bill no estaba dispuesto a rendirse. Usando Google Maps, localizó el área exacta de la pérdida y contactó con el Sheriff Alex Bakken del condado de Carbon. En un correo electrónico, Bill explicó lo ocurrido y adjuntó fotos de Dog junto con las coordenadas del lugar.
El sheriff respondió al día siguiente: “Nada me haría más feliz que ayudar a que Dog regrese sano y salvo a St. Louis. Nuestro equipo de patrulla ya ha sido notificado y buscaremos en la zona. Por favor, díganle a su hijo que estamos en ello”.
El Deputy Tyler Christen y su compañero acudieron al lugar y, tras unos minutos de búsqueda, encontraron al peluche entre la vegetación. La noticia llegó rápidamente a Bill, quien recibió la confirmación de que Dog había sido localizado. El 31 de marzo, Dog regresó a casa acompañado de un paquete de cuidados del Sheriff, que incluía parches, una insignia y una botella de agua como souvenirs.
“Me ayuda a dormir por las noches”, dijo William. “Estaba triste cuando lo perdí y casi lloro al recuperarlo”.
Bill destacó la lección que su hijo aprendió con esta experiencia: “William comprendió que existen personas maravillosas en el mundo dispuestas a ayudar, incluso sin conocerte. Fue una lección preciosa”.