miércoles. 28.02.2024

Ante esta situación, la ginecóloga especialista en medicina reproductiva de Instituto Bernabeu, la doctora Sofía Olalla, afirma que es fundamental que, desde el primer momento y ante la imposibilidad de concebir, "el hombre acuda a un especialista, ya que, estadísticamente, la causa de infertilidad en una pareja heterosexual se atribuye de forma similar al hombre y a la mujer".

La esterilidad se define como un trastorno del aparato reproductor consistente en la incapacidad para lograr el embarazo tras 12 meses o más de relaciones sexuales regulares sin protección. La evidencia de esta epidemia de infertilidad masculina es que tanto la calidad como la concentración de esperma se han reducido drásticamente en un 51 por ciento a nivel mundial.

El ritmo de descenso es "enorme", ya que desde 1973 la concentración de esperma ha disminuido a un ritmo anual de 1,16% y, con el cambio de siglo, a una velocidad de 2,64 por ciento. De acuerdo con los rangos establecidos a nivel internacional, se considera que un hombre podría sufrir de subfertilidad cuando tiene una concentración de espermatozoides inferior a los 15 millones por mililitro.

Sin embargo, los valores por debajo de este límite no diagnostican estrictamente una esterilidad, pero sí describen ciertas características que pueden estar asociadas con una incapacidad para concebir espontáneamente y, por lo tanto, ayudan a detectar a las parejas que pueden verse beneficiadas de tratamientos de reproducción asistida.

Aunque los valores dentro del intervalo de normalidad no garantizan la fertilidad, los estudios afirman que la probabilidad de embarazo aumenta de manera proporcional a la concentración de espermatozoides hasta los 40 - 50 millones por mililitro. No obstante, la media de las muestras seminales recogidas en Instituto Bernabéu tiene una concentración de 33,5 millones por mililitro.

"Existen pautas para mejorar la salud reproductiva de los hombres. Es fundamental que conozcan el estado y calidad de su esperma para que actúen en consecuencia en caso de desear una futura paternidad", concluye la doctora Olalla.

MOTILIDAD HA CAÍDO UN 12%

Esta tendencia la confirma a nivel global un estudio internacional publicado por la revista 'Human Reproduction Update' en el que se asegura que, en los últimos 50 años, el número de espermatozoides se ha reducido hasta menos de 49 millones por milímetro en 2018.

Tras el análisis de 5.000 muestras en el grupo Instituto Bernabeu en los últimos 5 años, se ha detectado una disminución general de casi un 16,75% el recuento de millones por mililitro de espermatozoides, mientras su motilidad ha caído un 12%.

Además, morfológicamente, se considera que una muestra es normal cuando el 4% de espermatozoides tiene una forma normal, pero mientras que en 2017 la media era un 7,6% de espermatozoides normales, actualmente es de 3,8%, lo que supone una caída casi a la mitad. Esto se replica en las donaciones de esperma: en estos 5 años la tasa de aceptación de donantes ha pasado de un 15% de aceptación a un 8%. Dato realmente preocupante ya que la mayoría de los donantes son jóvenes menores de 35 años.

Esta epidemia masculina, sumada a la cada vez más avanzada edad a la que las mujeres españolas deciden tener su primer hijo, resulta en que más del 20% de las parejas tienen problemas para tener hijos en España. Por estos motivos, señalan, "cada vez es más frecuente que hombres y mujeres jóvenes necesiten la ayuda de la medicina reproductiva para poder tener descendencia".