Activa tu cerebro sentado y disminuye el riesgo de demencia, revela estudio
El envejecimiento global trae consigo un aumento creciente en casos de demencia, una enfermedad que perjudica la calidad de vida de millones de adultos mayores y sus familiares. Reconocer y modificar los factores que elevan su riesgo es fundamental para frenar esta tendencia. Un reciente estudio del Instituto Karolinska en Suecia aporta luz sobre cómo el tipo de sedentarismo influye en la aparición de esta enfermedad.
Esta investigación, publicada en el American Journal of Preventive Medicine, explica que no todos los momentos sentados son iguales. Mientras que el sedentarismo mentalmente pasivo, como ver televisión, dispara el riesgo de demencia, actividades sentadas mentalmente activas, como leer o trabajar, parecen proteger el cerebro. Cambiar de uno a otro podría marcar la diferencia en la salud cognitiva a largo plazo.
A nivel mundial, la demencia ocupa el tercer lugar entre las causas de muerte y es la séptima en discapacidad en adultos mayores. Identificar prácticas sedentarias que dañan la mente es vital para diseñar estrategias de salud pública efectivas y reducir la incidencia de esta condición.
- El papel del sedentarismo en la demencia
- Diferencia entre sedentarismo pasivo y mentalmente activo
- Hallazgos del estudio Karolinska
- Recomendaciones para la prevención de la demencia
El papel del sedentarismo en la demencia
Aunque muchos adultos pasan entre 9 y 10 horas diarios sentados, no todos los comportamientos sedentarios impactan igual en la salud cerebral. Investigaciones anteriores relacionaron el sedentarismo prolongado con problemas cardiovasculares, diabetes y depresión, además de un incremento en el riesgo de demencia. Sin embargo, esta nueva investigación añade una perspectiva distinta, diferenciando el tipo de actividad mental durante esos períodos de inactividad física.
Diferencia entre sedentarismo pasivo y mentalmente activo
El doctor Mats Hallgren, líder del estudio, explica que el cerebro consume poca energía sentado, pero la calidad del gasto mental mientras se está en esa postura puede ser clave para prevenir el deterioro cognitivo. El sedentarismo pasivo, como ver televisión, no estimula el cerebro y aumenta el riesgo de demencia. Por el contrario, actividades sedentarias que requieren atención y pensamiento activo, como la lectura o el trabajo intelectual, parecen frenarla.
Hallazgos del estudio Karolinska
Este análisis longitudinal incluyó a más de 20,000 adultos suecos, seguidos durante casi dos décadas. Los investigadores cruzaron datos de hábitos sedentarios con registros nacionales de pacientes para identificar casos nuevos de demencia. Los resultados confirmaron que quienes realizaban más actividades mentalmente activas estando sentados tenían menor probabilidad de desarrollar demencia.
Lo más relevante es que sustituir tiempo sedentario pasivo por actividades mentalmente activas redujo significativamente el riesgo, manteniendo estables otros niveles de actividad física. Estos hallazgos, obtenidos tras encuestas en miles de localidades suecas, podrían aplicarse a nivel global.
Recomendaciones para la prevención de la demencia
El sedentarismo es un riesgo omnipresente, pero modificable, para la salud, sostiene Hallgren. No solo es vital mantenerse físicamente activo con el paso de los años, sino también participar en actividades que mantengan la mente en movimiento, especialmente durante el tiempo sentado. Este estudio abre una puerta para estrategias preventivas que podrían cambiar el curso de la demencia a nivel mundial.