Nueva estrategia que optimiza la quimioterapia con menos dosis de fármaco

El equipo del IR Sant Pau a cargo del estudio.

La quimioterapia enfrenta uno de sus principales desafíos en la oncología: reducir la toxicidad sin sacrificar su efectividad. Un grupo de investigadores del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) en Barcelona ha desarrollado una innovadora estrategia en nanomedicina que permite conservar y potenciar el efecto antitumoral empleando dosis significativamente menores del medicamento.

Este avance, recogido en un artículo publicado en 'Materials Today Bio', propone una solución para minimizar los efectos secundarios asociados a estos tratamientos sin perder la capacidad terapéutica, según ha informado el IR Sant Pau este miércoles. Según Ugutz Unzueta, investigador del instituto, tradicionalmente se ha pensado que aumentar la cantidad de fármaco es la única forma de mejorar los resultados, pero el estudio revela que la clave está en la manera y el lugar en que el medicamento se une al nanotransportador.

  1. Nanomedicinas dirigidas
  2. Posiciones estratégicas en la proteína

Nanomedicinas dirigidas

El equipo ha desarrollado nanomedicinas de origen proteico que se autoensamblan en nanopartículas multivalentes, diseñadas para dirigirse con alta selectividad a células cancerígenas que presentan una sobreexpresión del receptor CXCR4. Este receptor está implicado en la progresión y diseminación de varios tipos de tumores sólidos y hematológicos, y se vincula con un pronóstico clínico desfavorable.

La plataforma empleada se basa en un nanovehículo proteico que contiene múltiples copias de un péptido con afinidad hacia CXCR4, lo que promueve una captación preferente del tratamiento por parte de las células tumorales. Esta propiedad permite reducir la acumulación del fármaco en tejidos sanos, disminuyendo así los efectos adversos.

Posiciones estratégicas en la proteína

En el estudio se analizaron técnicas de conjugación sitio-específica para fijar una única molécula del fármaco en posiciones determinadas dentro de la estructura proteica. Los resultados mostraron que controlar tanto la cantidad como la ubicación precisa del medicamento en el nanoconjugado mejora significativamente su capacidad para concentrarse en el tumor y aumenta su eficacia contra el cáncer.

Ugutz Unzueta destacó que situar el fármaco en una zona estructuralmente neutra de la proteína potencia el rendimiento terapéutico del tratamiento, evidenciando la importancia de esta estrategia en el diseño de nanomedicinas.