Concluyen que el ejercicio tiene un efecto limitado y temporal en los síntomas de la artrosis

 Archivo - Las manos de una mujer. - EUROPA PRESS - Archivo
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  1. La efectividad del ejercicio en la artrosis
  2. Detalle del estudio y resultados
  3. Implicaciones y recomendaciones

La efectividad del ejercicio en la artrosis

Un análisis reciente realizado por la Universidad de Ciencias Aplicadas de Bochum (Alemania) y el Hospital Universitario de Copenhague (Dinamarca) sugiere que la terapia basada en ejercicios para tratar la artrosis puede tener una efectividad limitada, con beneficios breves y posiblemente sin superar a otros tratamientos disponibles. Estos resultados se publicaron en la revista de acceso abierto RMD Open.

Los datos cuestionan la recomendación habitual del ejercicio como primera opción terapéutica para aliviar el dolor y promover la función física en quienes padecen esta enfermedad articular degenerativa. Además, subrayan la importancia de reevaluar las prioridades en la investigación futura sobre esta patología.

Detalle del estudio y resultados

El ejercicio es recomendado de forma constante en diferentes guías para el manejo inicial de la artrosis. Sin embargo, cada vez más evidencias señalan que su impacto puede ser reducido y pasajero. Para abordar una comparación más amplia, los investigadores revisaron bases de datos científicas para identificar ensayos clínicos aleatorios y revisiones sistemáticas hasta noviembre de 2025.

En total, se incluyeron cinco revisiones con 8,631 participantes y 28 ensayos clínicos con 4,360 personas afectadas por artrosis en diferentes articulaciones: rodilla y cadera (23 estudios), mano (3) y tobillo (2). El análisis conjunto de estos estudios mostró que el ejercicio produjo solo leves mejoras en el dolor de rodilla en comparación con placebo o la ausencia de tratamiento, con evidencias de baja certeza y efectos aún menores en los ensayos más amplios o prolongados.

En el caso de la artrosis de cadera, la evidencia considerada de certeza moderada indicó efectos insignificantes, mientras que para la mano se observaron pequeños beneficios. Asimismo, otras formas de tratamiento como la educación al paciente, la terapia manual, analgésicos, inyecciones de esteroides o ácido hialurónico, y la artroscopia de la rodilla presentaron resultados similares al ejercicio.

En estudios específicos, se comprobó que la cirugía de remodelación ósea (osteotomía) y los reemplazos articulares a largo plazo superaron la efectividad del ejercicio en la artrosis de rodilla.

Implicaciones y recomendaciones

Los autores reconocen ciertas limitaciones, como la selección prioritaria de revisiones que pudo excluir algunas relevantes y la considerable variabilidad en la gravedad de los casos estudiados. También se observó que algunos ensayos combinaron el ejercicio con otros tratamientos.

Concluyen que la evidencia disponible no es concluyente y que el ejercicio aporta efectos mínimos o de corta duración sobre el dolor y la función en distintos tipos de artrosis, especialmente en ensayos a gran escala y prolongados. Por ello, defienden que la promoción universal del ejercicio como único tratamiento inicial para mejorar estos síntomas debe ser revisada.

No obstante, se reconoce que el ejercicio tiene otros beneficios para la salud general, un perfil seguro y un bajo costo, aspectos que podrían hacerlo preferible para algunos pacientes según su situación y opciones terapéuticas disponibles.