Epidemiólogos piden "evidencia" de dieta mediterránea ante nueva pirámide de EEUU
El Grupo de Trabajo sobre Nutrición de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) ha revisado las “luces y sombras” de la nueva pirámide alimentaria promovida por el Gobierno de Estados Unidos. Según ha señalado, varias de sus recomendaciones entran en conflicto con la pirámide tradicional de la dieta mediterránea, descrita como ampliamente aceptada y respaldada por la ciencia.
La SEE ha remarcado la relevancia de que las guías nutricionales se apoyen en evidencia científica. En ese marco, ha cuestionado propuestas como elevar el consumo de carne roja, incluida en el modelo estadounidense, al considerar que contradicen el conocimiento disponible.
- Contexto del nuevo modelo en EEUU
- Aspectos bien valorados por la SEE
- Reparos por carne roja y grasas saturadas
- Dudas sobre cereales integrales en la base
- Impacto ambiental fuera de la pirámide
Contexto del nuevo modelo en EEUU
El secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy, presentó a principios de enero un nuevo esquema nutricional. El planteamiento invierte la pirámide tradicional y busca que el país “vuelva a ser saludable”.
Aspectos bien valorados por la SEE
Entre los elementos considerados positivos, la SEE ha destacado la propuesta de limitar los azúcares añadidos, en especial los procedentes de bebidas azucaradas. También ha valorado la recomendación de reducir el consumo de alimentos ultraprocesados, como snacks salados o dulces y bollería industrial, además de disminuir la ingesta de hidratos de carbono refinados, como los presentes en el pan blanco.
Los especialistas han señalado igualmente como favorable la sugerencia de restringir el alcohol. No obstante, al no concretarse cantidades, han indicado que el mensaje puede resultar ambiguo.
Reparos por carne roja y grasas saturadas
En el apartado crítico, la SEE ha apuntado que la pirámide resalta de forma visual productos como bistec de ternera, mantequilla, queso y leche entera. A su juicio, esta presentación puede inducir a interpretar una recomendación de aumentar el consumo de alimentos de origen animal.
En este sentido, ha indicado que un consumo elevado de carne roja se asocia con un mayor riesgo de cáncer colorrectal. Además, ha señalado que el incremento de grasas saturadas, como las presentes en quesos y lácteos enteros, se vincula con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular.
Sobre la propuesta de duplicar la ingesta de proteínas de origen animal, los expertos han advertido de que podría favorecer el aumento de peso y elevar el riesgo de diabetes.
Dudas sobre cereales integrales en la base
El Grupo de Nutrición de la SEE también ha subrayado que la base del nuevo esquema sitúa los cereales integrales, lo que podría interpretarse como una invitación a reducir su consumo. Según ha recordado, numerosos estudios han mostrado que estos alimentos se asocian con una disminución de la mortalidad general y del riesgo de enfermedad coronaria e ictus.
Impacto ambiental fuera de la pirámide
La sociedad científica ha criticado, además, que el nuevo modelo no incluya el impacto ambiental de la alimentación, un aspecto sobre el que, según ha señalado, existe evidencia. En este punto, ha indicado que cerca del 34 por ciento de los gases de efecto invernadero proceden del sistema alimentario, especialmente por la producción de alimentos de origen animal.
En el contexto del cambio climático, los especialistas han recalcado que la producción de alimentos de origen vegetal genera entre 50 y 100 veces menos emisiones por cada gramo de alimento producido que la de origen animal.
Por todo ello, la SEE ha pedido que las recomendaciones alimentarias consideren la evidencia científica, la salud de la población y la salud del planeta, al advertir de posibles consecuencias negativas a largo plazo si estos factores se ignoran.