¿Cuántas cervezas al día no aumentan tu riesgo de cáncer colorrectal?

Dejar de beber alcohol baja el riesgo, y reducir la cantidad también ayuda: una clave sencilla para mejorar la salud sin cambios drásticos de un día para otro

El cáncer colorrectal sigue ganando terreno en España y ya se sitúa como la segunda causa de muerte por cáncer, solo por detrás del de pulmón. Además, todo apunta a que será de nuevo el tumor más frecuente este año, según las previsiones de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

Las causas no se explican por un solo factor. Entran en juego la obesidad, el sedentarismo y una dieta con muchos ultraprocesados. Y, por si faltaba una pieza clave, también cuenta el alcohol.

Un nuevo trabajo científico acaba de poner el foco donde más duele: en lo importante que resulta recortar el consumo. El mensaje es directo y llega en un momento crítico, cuando el riesgo de este tumor no deja de preocupar.

  1. Un tumor en aumento y un factor que se puede controlar
  2. Lo que revela el estudio de ACS publicado en “Cancer”
  3. Beber menos y dejarlo: qué pasa con el riesgo
  4. Por qué el alcohol podría dañar el colon y el recto

Un tumor en aumento y un factor que se puede controlar

El alcohol lleva años en el punto de mira: está catalogado como carcinógeno y numerosos estudios han vinculado el consumo elevado con distintos tumores. En 2021, su impacto se asociaba con más fuerza a cáncer de boca, faringe, laringe e incluso de mama.

En paralelo, la evidencia sobre su papel en el cáncer colorrectal ha ido creciendo. Aun así, el debate seguía abierto: algunos estudios detectaban relación y otros no lograban confirmarla. Esa incertidumbre es justo lo que este nuevo análisis pretende despejar.

Lo que revela el estudio de ACS publicado en “Cancer”

La investigación, publicada en la revista “Cancer” por la Sociedad Americana contra el Cáncer (ACS), se apoya en un seguimiento largo y con cifras sólidas. Durante 20 años se analizó el riesgo de cáncer colorrectal en 88.092 adultos que no tenían un tumor diagnosticado al inicio. En ese periodo se registraron 1.679 casos de cáncer colorrectal.

El equipo también recogió la ingesta de alcohol desde la juventud. El resultado es contundente: quienes tomaban 14 o más bebidas a la semana (aproximadamente dos cervezas o dos vinos al día, entre otros equivalentes, considerados bebedores empedernidos) presentaban un 25% más de riesgo de desarrollar cáncer colorrectal que quienes bebían menos de una a la semana (bebedores moderados). Y el dato más llamativo: un 95% más de riesgo de sufrir cáncer rectal frente a quienes mantenían un promedio inferior a una bebida semanal.

Cuando se miró la regularidad del consumo, el patrón se reforzó. Beber en exceso durante la edad adulta se asoció con un 91% más de riesgo de cáncer colorrectal en comparación con un consumo moderado y constante.

Beber menos y dejarlo: qué pasa con el riesgo

El mensaje práctico es difícil de ignorar: cuanto más tiempo se mantiene un consumo alto, más se prolonga la exposición del colon y el recto al daño. Esa carga sostenida, según el estudio, marca diferencias frente a quienes beben poco de manera continua o frente a quienes pasan etapas de abstinencia.

Hay un dato que abre una puerta a la esperanza. No se observó evidencia de un mayor riesgo de cáncer colorrectal entre los exbebedores. Además, mostraron una menor probabilidad de desarrollar tumores colorrectales benignos o adenomas (que pueden volverse cancerosos) que quienes bebían en promedio menos de una bebida por semana. La lectura es clara: dejar el alcohol podría recortar el riesgo.

En el propio trabajo se recoge esta idea en palabras de la coautora principal. “Nuestro estudio es uno de los primeros en explorar cómo el consumo de alcohol a lo largo de la vida se relaciona con el riesgo de adenoma colorrectal y cáncer colorrectal. Si bien los datos sobre exbebedores eran escasos, nos alentó ver que su riesgo podría volver al de los bebedores moderados”, afirma Erikka Loftfield, del Instituto Nacional del Cáncer.

Por qué el alcohol podría dañar el colon y el recto

El estudio también apunta a posibles explicaciones, aunque sin cerrar del todo el mecanismo. La relación entre alcohol y mayor riesgo podría deberse a carcinógenos generados al metabolizar el alcohol. Otra hipótesis es su efecto sobre la microbiota intestinal, un actor cada vez más ligado a la salud digestiva.

En cualquier caso, se subraya que hacen falta más estudios para confirmar si estos procesos están detrás del aumento de riesgo observado. Mientras tanto, el aviso es urgente y fácil de aplicar: moderar o abandonar el alcohol puede ser una decisión con impacto real en la prevención.