España elimina los envases grandes de antibióticos para evitar malos usos
Durante el próximo año, España modificará la presentación de varios antibióticos habituales, como la amoxicilina o la fosfomicina, eliminando siete formatos grandes y lanzando al mercado cuatro opciones más pequeñas. Este cambio busca evitar que queden sobrantes en casa que puedan fomentar la automedicación o el uso incorrecto de estos medicamentos.
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) ha impulsado esta medida para promover un consumo responsable, ajustando los envases a las pautas clínicas recomendadas sin afectar la eficacia ni la seguridad de los tratamientos.
- Cambios en los tamaños de los antibióticos
- Los peligros del uso excesivo
- Formatos que desaparecen y los nuevos
- Transición y adecuación del sistema
El motivo principal de esta iniciativa, que entra en vigor este miércoles a través de una resolución del Ministerio de Sanidad, es de salud pública. Antonio López Navas, jefe de Salud Humana del Plan Nacional frente a la Resistencia de Antibióticos (Pran), destaca que “el que los envases vengan con más antibióticos hace que algunas veces los pacientes tengan 'la tentación' de acabar utilizando esas unidades que le sobraron, lo cual es un riesgo para la salud y para las resistencias bacterianas”.
Cambios en los tamaños de los antibióticos
Cada año, un elevado porcentaje de antibióticos se prescribe en cantidades superiores a las necesarias. Según la Aemps, que ha colaborado con comunidades autónomas para realizar un análisis, entre el 35 y el 40 % de estos tratamientos incluyen unidades extras que terminan sin usarse.
Para acabar con esta práctica, la agencia española ha dedicado más de 15 meses a coordinarse con sociedades científicas, asociaciones de pacientes, colegios profesionales y la industria farmacéutica. La finalidad es adaptar los tamaños de los envases a las duraciones de tratamientos recomendadas, que tienden a ser cada vez más cortas.
Los peligros del uso excesivo
El abuso, uso inadequado o automedicación con antibióticos sin receta médica contribuye a la emergencia de bacterias resistentes, un problema grave para la salud pública. Anualmente, 33.000 personas mueren en Europa a causa de infecciones hospitalarias provocadas por estas bacterias, de ellas unas 3.000 en España.
Además del peligro para la salud, el exceso de medicamentos también afecta al medio ambiente, ya que esos sobrantes podrían acabar en la basura o en desagües, generando contaminación.
Formatos que desaparecen y los nuevos
Se retirarán progresivamente del mercado siete presentaciones de antibióticos que actualmente se comercializan en tamaños más grandes de lo necesario. Esto no implica que se retiren de las farmacias los envases ya disponibles, ya que estos siguen siendo seguros y eficaces, según explica Antonio López Navas.
Los formatos afectados son: amoxicilina en 30 comprimidos de 1000, 750, 500 y 250 mg; amoxicilina clavulánico de 30 unidades en varias dosis; fenoximetilpenicilina de 40 comprimidos de 500 mg; cloxacilina de 40 unidades de 500 mg; cefuroxima de 20 comprimidos en dos dosis; cefixima en envase de 21 unidades de 200 mg; y fosfomicina, tanto en presentaciones de 2 unidades de 3 g como en 12 unidades de 500 mg.
En su lugar, se lanzarán nuevos formatos más pequeños: amoxicilina de 250 mg en 20 unidades; fenoximetilpenicilina de 160 mL; y amoxicilina clavulánico en presentaciones de 20 unidades con dosis de 500/125 mg y 250/62,5 mg.
Estos formatos ya existen en otros países de la Unión Europea, lo que facilitará la solicitud y aprobación por parte de las farmacéuticas, evitando la necesidad de empezar desde cero.
Transición y adecuación del sistema
Se contempló la opción de implantar un modelo de dispensación individualizada, utilizado en países como Francia. Sin embargo, el Sistema Nacional de Salud considera que aún no está preparado para un cambio tan complejo que afectaría a la prescripción, fijación de precios y capacidades de los farmacéuticos.
Se ha fijado un periodo de transición de aproximadamente un año para llevar a cabo estos cambios. Esto incluye la actualización de los sistemas de prescripción para que autoricen automáticamente el envase adecuado, que normalmente será el tamaño reducido.
Para informar y evitar dudas, la Aemps ha lanzado una campaña destinada a profesionales sanitarios con capacidad para prescribir, farmacéuticos, pacientes y la industria, con el fin de garantizar un suministro sin problemas.
El mensaje que se quiere transmitir es claro y tranquilizador: “el tratamiento que se va a prescribir y se va a recibir es el que es el más seguro y eficaz”.