Una especialista aclara por qué ir en ayunas a un análisis de sangre

Una experta avisa: "El ayuno cambia por completo la interpretación de una analítica y casi nadie lo explica"

Ir a una analítica de sangre en ayunas es una de esas reglas que casi todo el mundo ha escuchado. Sin embargo, el motivo real suele quedarse en el aire. Y ahí empiezan los despistes.

La indicación habitual es clara: no comer durante al menos 8 horas antes de la extracción. No es un capricho. Es la forma de evitar que el último desayuno “maquille” los números y dispare alarmas que no tocan.

En redes, la divulgadora sanitaria conocida como 'La Traumatóloga Geek' ha vuelto a poner el tema sobre la mesa con un mensaje directo en X. La idea es simple: sin ayuno, la interpretación puede irse por completo al lado equivocado.

  1. Por qué el ayuno es clave antes de la analítica
  2. Qué puede salir mal si se desayuna antes
  3. Analíticas con y sin ayuno: lo que conviene saber

Por qué el ayuno es clave antes de la analítica

El aviso de la especialista se ha hecho viral por lo reconocible de la situación: resultados que parecen un desastre, miedo y llamadas de urgencia. En su publicación lo resume así: "Te sacas sangre y todo sale mal: glucosa alta, colesterol disparado, triglicéridos por las nubes. No estás enfermo. Desayunaste. El ayuno cambia por completo la interpretación de una analítica... y casi nadie lo explica".

El problema, según explica, es que el cuerpo no está en reposo metabólico tras comer. La sangre refleja ese “modo postcomida”, y los valores dejan de representar el estado basal que buscan los médicos para comparar, diagnosticar o descartar.

Qué puede salir mal si se desayuna antes

El mensaje de la divulgadora va al grano: "si desayunas antes de un análisis de sangre tus resultados van a parecer los de un diabético en coma y no lo eres, simplemente te comiste una tostada". La frase es contundente, pero apunta a un efecto real: el pico tras la ingesta puede distorsionar el análisis.

En su explicación añade el mecanismo y sus consecuencias: "cuando comes, la glucosa sube, los triglicéridos también, así como la insulina. Entonces, si te sacan sangre después de desayunar los resultados dirán que la glucosa está a 200, que eres diabético, tienes los triglicéridos a 400 y riego cardiovascular con colesterol alterado".

Y remata el malentendido típico con otra frase que busca frenar el susto: "No es que estés enfermo, solo es que te comiste una tostada hace dos horas".

Por eso se fija una ventana orientativa: "se pide ayuno de 8 a 12 horas, para que los valores estén en su estado basal y no en modo acabo de desayunar". En otras palabras, menos ruido en los datos y menos posibilidades de repetir pruebas.

Analíticas con y sin ayuno: lo que conviene saber

En el mismo hilo, la especialista comparte "el dato que nadie te cuenta": no todas las pruebas exigen ayuno. Según enumera, un hemograma, la función renal o las hormonas tiroideas suelen poder hacerse sin esa restricción.

La historia cambia cuando el objetivo es medir parámetros que se alteran claramente tras comer. Ahí sí se considera imprescindible ir en ayunas si se van a evaluar la glucosa, el colesterol, los triglicéridos o la insulina.

Aun así, su recomendación final busca evitar contratiempos: "por si acaso, para no arriesgarte y no tener que pincharte dos veces, así que si te piden ir en ayunas, ve en ayunas para que no te pinchen dos veces".