Alerta: niveles bajos de colesterol aumentan el riesgo de muerte, revela estudio

Colesterol. ARCHIVO

Un grupo de científicos de China y Reino Unido ha descubierto una alarma en la salud: niveles bajos y en caída de colesterol podrían elevar el riesgo de muerte, tanto por todas las causas como por cáncer.

Esta investigación, publicada en la revista Engineering, analizó a más de 480,000 adultos de dos grandes cohortes chinas y del Biobanco del Reino Unido. Los participantes tenían una edad media entre 49 y 61 años, y se tomaron en cuenta solo quienes no tenían enfermedades graves ni tomaban medicamentos para reducir el colesterol.

¿Qué encontraron? Tanto un colesterol muy alto como muy bajo puede ser peligroso, pero de formas distintas. Mientras el colesterol total alto (CT), el colesterol LDL y el colesterol no HDL están relacionados con una mayor mortalidad por enfermedades coronarias, unos niveles bajos se vinculan con un riesgo más alto de muerte por cualquier causa y por cáncer.

Se establecieron niveles “seguros” para evitar muertes: 200 mg/dL para colesterol total, 130 mg/dL para LDL y 155 mg/dL para colesterol no HDL en adultos chinos. Estos valores coinciden con las guías médicas vigentes y refuerzan la importancia de mantenerlos equilibrados.

Lo más sorprendente fue observar los cambios en el colesterol durante cuatro años. Una caída superior al 20 % en las cifras de CT, LDL y no HDL aumentó entre un 14 % y 26 % el riesgo de mortalidad en comparación con niveles estables. Esto sugiere que bajadas bruscas podrían señalar problemas ocultos de salud.

Para asegurar la precisión, los investigadores usaron modelos estadísticos ajustados a muchos factores como edad, sexo y estilo de vida. Confirmaron que el riesgo de colesterol es doble: tanto lo muy alto como lo muy bajo puede traer consecuencias graves, según la causa de defunción.

La fuerza del estudio radica en su tamaño gigante y la cuidadosa selección de participantes. También incluye a casi medio millón de personas de diferentes poblaciones, lo que da peso a sus resultados. Sin embargo, reconocen límites como la posible influencia de otros factores no examinados y que el seguimiento fue corto en algunos casos.

Este hallazgo abre la puerta a revisar cómo se manejan los lípidos en la salud pública. Es clave considerar no solo el colesterol alto, sino también los niveles bajos y sus cambios a lo largo del tiempo para prevenir riesgos.

Los autores aclaran que esto no cuestiona la efectividad de los tratamientos para reducir colesterol en enfermedades cardiovasculares, sino que refuerza la necesidad de un enfoque personalizado y cuidadoso.