España no registra casos autóctonos de hantavirus hasta 2023
El Gobierno ha llamado a mantener la calma y aclarado que la transmisión del hantavirus entre humanos es "prácticamente inexistente".
Durante el periodo entre 2019 y 2023, España no reportó casos autóctonos de hantavirus en la red europea de vigilancia, según los datos oficiales más recientes. Esta información se ha difundido tras el brote detectado en el crucero 'MV Hondius'.
Desde el Gobierno han detallado que el caso más documentado en España corresponde a un viajero atendido en 2018 en el Hospital Vall d'Hebrón, tras regresar de Nepal con síntomas compatibles con el virus Puumala. En este caso concreto, se trató de una infección importada, no autóctona.
- Situación en Europa
- Transmisión y riesgos
- Tipos de hantavirus y síntomas
- Periodo de incubación y tratamiento
Situación en Europa
En el contexto europeo, en 2023 se notificaron 1.885 casos en 28 países, lo que equivale a una tasa de 0,4 por 100.000 habitantes. La mayoría, alrededor del 96 %, corresponde al virus Puumala, que provoca una variante leve de la enfermedad caracterizada por fiebre y daños renales transitorios, con una letalidad cercana al 1 %.
Los países con mayor incidencia son Finlandia y Alemania, responsables de más del 60 % de los casos, seguidos por Eslovenia, Eslovaquia, Suecia y Austria. La incidencia de casos presenta ciclos que se relacionan con las fluctuaciones de las poblaciones de roedores, con un pico en 2021 que alcanzó casi 5.000 casos, mientras que 2023 se situó entre los años con menor número de casos.
El hantavirus, identificado en la literatura científica desde mediados del siglo XX, continúa generando casos anuales en numerosas regiones del mundo, por lo que permanece bajo vigilancia activa en los continentes europeo, americano y asiático.
Transmisión y riesgos
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que se producen entre 10.000 y 100.000 infecciones por hantavirus cada año, principalmente en Asia oriental —como China y Corea del Sur—, donde la fiebre hemorrágica con síndrome renal representa un problema sanitario desde hace décadas. En el norte y centro de Europa la enfermedad es endémica, pero generalmente leve. En América, aunque el número de casos es menor, con apenas cientos anuales, estos suelen ser más graves.
En Europa no existe documentación de transmisión entre personas, según han destacado desde Moncloa. Por el contrario, en América se registraron episodios puntuales de transmisión persona a persona en 1996 y 2018, vinculados al virus Andes, aunque esta transmisión solo ocurre tras contacto estrecho y prolongado.
Los hantavirus son virus que se alojan en roedores sin afectarles, y las personas contraen la infección principalmente al inhalar partículas provenientes de excreciones como heces, orina o saliva de estos animales. Por ello, los ambientes rurales y cerrados —como cabañas, graneros o desvanes— representan el mayor riesgo.
Respecto a las cepas, solo el virus Andes, originario de la Patagonia argentina y chilena, ha demostrado transmisión directa entre personas. Este virus fue el responsable del brote en el crucero. Su replicación en glándulas salivales y epitelio pulmonar explica su contagio a través de la saliva y gotas respiratorias producidas al toser, estornudar o hablar cerca.
El contagio requiere contacto estrecho y prolongado en los primeros días de enfermedad, cuando los síntomas se asemejan a los de una gripe común. La gravedad varía desde cuadros leves hasta estados graves.
Tipos de hantavirus y síntomas
Existen tres formas principales de enfermedad según la cepa y la región afectada. En primer lugar está el síndrome pulmonar por hantavirus (HPS, por sus siglas en inglés), típico de América y relacionado con el virus Andes. Es la forma más grave, con una tasa de mortalidad que puede alcanzar el 50 %.
La fiebre hemorrágica con síndrome renal (HFRS) predomina en Europa, Asia y África, y es causada principalmente por los virus Seoul, Puumala y Dobrava. La tercera forma, la nefropatía epidémica, es una variante leve del HFRS vinculada al virus Puumala y frecuente en Europa.
Clínicamente, todas estas enfermedades presentan generalmente dos fases. La inicial dura entre tres y cinco días e incluye síntomas comunes a infecciones virales como fiebre, malestar general, escalofríos, dolor muscular, cefalea y problemas digestivos como náuseas y diarrea.
La fase más grave, donde se concentra la mortalidad, se caracteriza por rápida progresión a insuficiencia respiratoria, acumulación de líquidos en los pulmones e hipotensión, que puede desembocar en shock. En estos casos se requiere ingreso en unidades de cuidados intensivos.
Periodo de incubación y tratamiento
El periodo de incubación, sin síntomas, suele ubicarse entre una y ocho semanas, con un rango de tres a 45 días. También se han detectado casos asintomáticos o con síntomas leves.
No existen tratamientos específicos ni vacunas aprobadas para el hantavirus. La atención médica se enfoca en controlar los síntomas y mantener las funciones respiratorias y los signos vitales, con soporte que puede incluir oxigenoterapia, ventilación mecánica y estabilización hemodinámica en cuidados intensivos.
El diagnóstico precoz es fundamental para aumentar las probabilidades de recuperación. España cuenta con experiencia y recursos para atender adecuadamente a pasajeros y tripulación afectados en el barco.