Señalan que el riesgo de cáncer no aumenta en VIH tras trasplante hepático
Las personas con VIH no presentan un mayor riesgo de desarrollar cáncer después de un trasplante de hígado, según ha demostrado un estudio multicéntrico dirigido por el Grupo de Estudio del SIDA (GeSIDA) de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), con la gestión de la Fundación de ambas y la colaboración de equipos de los Centros de Investigación Biomédica en Red en Enfermedades Infecciosas (CIBERINFEC) y en Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD).
Este hallazgo desmonta una de las dudas más persistentes en torno a los trasplantes de órganos sólidos en personas con VIH, tal como ha comentado el doctor José María Miró, jefe del grupo de uno de estos CIBER en el Hospital Clínic de Barcelona y el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS), líder del estudio prospectivo. La preocupación principal había sido que la inmunosupresión necesaria para evitar el rechazo, sumada a la afectación inmunológica del virus, pudiera aumentar notablemente el riesgo de cáncer.
Los datos obtenidos indican que, gracias al uso de tratamientos antirretrovirales eficaces y un seguimiento médico especializado, quienes viven con VIH no muestran un riesgo distinto en comparación con la población general.
Detalles del estudio
Esta investigación se basó en la revisión de más de 1.000 pacientes trasplantados de hígado entre 2002 y 2012, con un seguimiento superior a cinco años en mediana. Se analizaron 272 receptores con VIH y 816 sin infección, excluyendo en el análisis la recurrencia del carcinoma hepatocelular y los cánceres cutáneos no melanoma, enfocándose en tumores sólidos y hematológicos de relevancia clínica.
Resultados principales
A pesar de que los pacientes con VIH eran ligeramente más jóvenes al momento del trasplante, la incidencia de cáncer fue similar en ambos grupos. Durante el seguimiento, el 5,9 % de las personas con VIH y el 7,5 % de quienes no estaban infectados desarrollaron un tumor maligno, una diferencia que no resultó estadísticamente significativa. La incidencia acumulada a cinco y diez años también fue comparable, rondando el 6 % y entre el 12 y el 13 %, respectivamente.
Los tipos de tumores más comunes tras el trasplante fueron linfoma no Hodgkin, cáncer de pulmón y tumores de cabeza y cuello, coincidiendo con los patrones observados en la población trasplantada en general. No se detectaron diferencias significativas en el momento de aparición, distribución de tipos tumorales ni en el estadio al momento del diagnóstico entre personas con y sin VIH.
Finalmente, la supervivencia luego del diagnóstico de cáncer no mostró variaciones relacionadas con el estado serológico. El factor determinante en la aparición de tumores fue únicamente la mayor edad al momento del trasplante, lo que sugiere que el riesgo está más asociado al envejecimiento y la acumulación de factores carcinogénicos que a la infección por VIH.