La testosterona en el foco y su posible papel en el cáncer cerebral en hombres

Cáncer cerebral

Un reciente estudio realizado por científicos de la Clínica Cleveland, en Estados Unidos, revela que las hormonas vinculadas con el desarrollo masculino podrían jugar un papel fundamental en la restricción del crecimiento de tumores cerebrales en hombres.

Según lo publicado en 'Nature', el grupo de investigación observó que la ausencia de hormonas androgénicas, como la testosterona, en un modelo preclínico de glioblastoma, aceleraba el crecimiento del tumor al provocar inflamación local y desencadenar la producción de hormonas del estrés. En un análisis con datos de más de 1.300 hombres afectados por glioblastoma, encontraron que quienes recibían suplementación con testosterona mostraban una supervivencia notablemente mayor, fenómeno que coincidió con los resultados obtenidos en modelos preclínicos.

Si bien el glioblastoma y los niveles androgénicos elevados suelen aparecer con mayor frecuencia en hombres, la relación entre ambas circunstancias no se había explorado en profundidad en el contexto cerebral. Por ello, muchos científicos habían sugerido que estas hormonas podrían desempeñar un papel en el problema, pero aún no se había examinado el efecto que ejercen los andrógenos dentro de este tejido tan particular.

  1. Función de los andrógenos en el cerebro
  2. Impacto de la reducción de andrógenos en el glioblastoma
  3. Análisis clínico y resultados en humanos

Función de los andrógenos en el cerebro

El doctor Justin Lathia, autor principal del estudio, profesor de ciencias oncológicas y director científico del Centro de Tumores Cerebrales de la Clínica Cleveland, destaca que "el cerebro ha evolucionado para impedir la entrada de sustancias externas, incluidas las células inmunitarias de otras partes del cuerpo. Es un tejido delicado que a menudo no desea reacciones inmunitarias intensas".

Junto a su equipo, descubrió que los andrógenos regulan los sistemas de protección específicos del cerebro, algo que difiere de su función en otras partes del organismo. En ratones con glioblastoma, la disminución de andrógenos provocó una hiperactividad en el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HPA), un sistema neuroendocrino crucial para la respuesta al estrés. Esta activación desmesurada estimuló la liberación de hormonas del estrés y motivó a un grupo de células a reforzar las barreras que aíslan el cerebro del cuerpo.

Impacto de la reducción de andrógenos en el glioblastoma

Esta mayor protección derivó en un ambiente inmunosupresor dentro del cerebro, lo que impedía que suficientes células inmunitarias acudieran contra el tumor, facilitando así su crecimiento descontrolado. Curiosamente, la testosterona no generó el mismo efecto en ratonas, mostrando un claro contraste según el sexo.

Los investigadores sugieren que esta reacción del eje HPA es consecuencia de la inflamación en el hipotálamo causada por la presencia del tumor en modelos de ratones con niveles bajos de andrógenos. En siguientes etapas, el equipo pretende identificar cómo exactamente los tumores provocan esta respuesta en una zona cerebral separada de la inicial.

Análisis clínico y resultados en humanos

Para profundizar en la relación entre los andrógenos y el glioblastoma en pacientes humanos, el grupo de la Clínica Cleveland, con financiación de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), examinó datos clínicos de la base de datos SEER del NIH/NCI. El estudio mostró que los hombres afectados por este tipo de tumor que tomaban suplementos de testosterona por motivos no vinculados con el cáncer tenían un riesgo de mortalidad un 38% inferior en comparación con aquellos que no seguían esta suplementación.

Aunque los resultados no establecen una relación causal directa, los científicos consideran que estas observaciones junto con la evidencia experimental justifican llevar a cabo ensayos clínicos para investigar más a fondo el impacto de la testosterona en el glioblastoma.

El doctor Lathia concluye señalando que "un estudio de seguimiento obvio sería averiguar si la privación de andrógenos, que es un tratamiento común para el cáncer, es realmente perjudicial para el glioblastoma".