Chloe Wallace habla sobre la delgadez en alfombras rojas y su TCA despierto

Días después de la reciente gala de los Oscar, en la que desfilaron sobre la alfombra roja los principales rostros de Hollywood, una voz femenina ha puesto sobre la mesa un tema que muchos evitan. Chloe Wallace, directora de la película 'Mala Influencia', ha decidido arrojar luz sobre un problema creciente y poco comentado: la delgadez extrema que domina en estos eventos tan mediáticos.

La cineasta ha señalado sin rodeos la preocupación que genera esta tendencia, que cada vez se hace más visible en la industria. No ha pasado desapercibida la delgadez espectacular de actrices que protagonizan estos encuentros, un fenómeno que despierta alarma y debate. Esta situación ha encontrado eco en las redes, donde se ha convertido en tema de conversación.

  1. El alarma tras la gala de los Oscar
  2. La voz de Chloe Wallace
  3. Una crisis que va más allá de la estética

El alarma tras la gala de los Oscar

Hace semanas, la apariencia extremadamente delgada de Demi Moore durante los Actor Awards despertó muchas voces. La marcada prominencia de sus clavículas, hombros, cintura y piernas generó preocupación y trajo a debate nuevamente el uso de Ozempic, una medicina que actúa sobre la hormona GLP-1 para adelgazar. Un recurso que, a pesar de ser controvertido, parece estar regresando para imponer estándares de belleza ultra exigentes que se creían ya superados.

Esta realidad volvió a sobresalir con fuerza en la última alfombra roja de los Oscar, celebrada el 15 de marzo en Los Ángeles. Figuras como Nicole Kidman, Emma Stone y Gracie Abrams aparecieron visiblemente más delgadas, lo que no pasó inadvertido para Chloe Wallace, quien rompió el silencio con un mensaje apasionado en Instagram en plena madrugada.

La voz de Chloe Wallace

Con una indignación palpable, Wallace compartió sus emociones en un texto que ha sido viralizado, incluso por su amiga Aitana. "Tengo rabia. Tengo rabia, tengo rabia y estoy tan cansada de tenerla. Cada alfombra, cada evento, cada vez que abro Instagram y ahí están, más delgadas que la semana pasada, más delgadas que el mes pasado, más y más, como si hubiera una competición que nadie nombra y en la que todas están jugando. El hueso de la clavícula que no debería verse. Las caras tan chupadas que parece que piden perdón por existir. Y mi TCA, que yo creía dormido, que yo creía que ya había trabajado, se despierta y me dice, ¿ves?, ¿ves lo que deberías ser? Y me miro en el espejo y me veo mal. Me miro en el espejo y pienso que debería pesar 15 kilos menos", relató.

Su desconcierto continúa con preguntas que apuntan a la indiferencia social: "¿Vosotros lo estáis viendo? ¿De verdad lo estáis viendo y no os parece que algo va muy mal? ¿No habíamos pasado esto ya? Los cuerpos eran sanos y fuertes y de todas las formas y la moda era otra y la meta era otra y yo pensaba que ya. Pensaba que ya habíamos llegado a algún sitio y ahora estoy aquí de nuevo mirando esqueletos en primera fila y todo el mundo aplaudiendo y nadie diciendo nada", insistió.

Una crisis que va más allá de la estética

Wallace señala además que los trastornos alimentarios han cambiado de forma pero siguen presentes. "Antes era no comer. Contar. Restringir. Ahora es una inyección semanal que suprime el hambre. Ozempic. Es la vuelta a la delgadez como capital, como moneda de cambio, como marcador de clase, como señal de que eres una persona que se controla, que se disciplina. No es estética. Es política. Y lo más perverso de todo es que viene disfrazado de salud y de bienestar", expuso con contundencia.

La cineasta manifiesta un deseo claro y urgente: "No puedo más con el hambre como señal de virtud. No puedo más con que esto vuelva a estar de moda con otro nombre y otro envase y otra promesa y no haya gente suficiente diciendo basta. Yo quiero el plato de pasta y la mesa larga y el vino y la persona que me quiere al lado. A mí todo esto me está haciendo algo. A mí, que se supone que ya sé. Imaginad a la que no sabe todavía", concluyó, dejando un llamado abierto a la reflexión y al cambio.