Un restaurante responde a una mala reseña: Buenas tardes, soy el calvo
Elegir dónde comer ya no va solo de intuición: las reseñas de Google se han convertido en el mapa rápido para quien no quiere jugársela. Un puñado de estrellas y un par de frases pueden inclinar la balanza en segundos.
El problema es que ese mapa a veces lleva a callejones sin salida. No solo cuenta lo que escriben los clientes, también pesa (y mucho) cómo responden los locales cuando llega una crítica, sobre todo si la cosa se tuerce.
Porque una mala reseña no siempre significa que el bar lo haya hecho fatal. Y, en ocasiones, la historia real está justo al otro lado del mostrador, esperando a que alguien la cuente con calma.
- Reseñas que deciden cenas
- Una crítica con una estrella y mucho ruido
- El encargado responde y aparece el giro
Reseñas que deciden cenas
Las valoraciones online funcionan como ese amigo que opina de todo: a veces acierta y a veces se viene arriba. Para muchos usuarios, leer experiencias ajenas ayuda a decidir sin perder tiempo, especialmente cuando no hay un plan claro.
Pero también son un arma de doble filo. Una reseña negativa puede dañar la imagen de un negocio, y por eso la respuesta del establecimiento puede ser clave para entender qué pasó y cómo se gestionó el conflicto.
Una crítica con una estrella y mucho ruido
Un ejemplo reciente se vio en una publicación de Soy Camarero, conocido usuario de X que suele sacar a la luz situaciones del día a día en hostelería. Lo que parecía el típico caso de mala atención terminó teniendo más capas.
Según la reseña, un cliente anónimo dejó la puntuación más baja posible y cargó contra el responsable del local. El comentario, tal cual, fue: "El encargado con gafas calvo es muy maleducado. Decían que molestábamos porque estamos en el medio, nos movimos, y después fuimos a pedir una birra y nos dijo que no porque le vacilamos. Nos movimos para no molestar y aun así no nos quiso servir. Creo que tiene una visión muy equivocada de las cosas"
El encargado responde y aparece el giro
Lejos de pasar página, el señalado en la reseña contestó y explicó su versión. Arrancó con un mensaje directo y con retranca: "Buenas tardes, soy el calvo. Estaría bien matizar las cosas y contar más bien la verdad. Llegáis y no hay sitio (sois cinco personas) pero como nos decís que solo vais a tomar una caña y os vais, os acomodamos en un barril para cuatro personas"
Ahí llegó el detalle que lo cambió todo: no eran cinco, sino ocho, ya que tres personas aparecieron después. El encargado aseguró que avisó de que no cabían y que recibió una promesa de salida rápida que no se cumplió. En su explicación añadió: "Os digo que no cabéis y me decís que en diez minutos os vais. Seguís pidiendo bebida y no os vais como dijisteis. Aun así no pasa nada, pero os pido que no bloqueéis el acceso al almacén. Os lo tuve que repetir cinco veces muy educadamente"
Según su relato, al no haber respuesta por parte del grupo y ante la situación, se optó por no servirles más para que se marcharan “de manera sana y coherente”, evitando tener que expulsarles del local.
El cierre fue una posdata con humor, rematando la escena con una frase que deja claro el tono: "Se me conoce por ser excesivamente amable y paciente. Siempre sonriendo. Pero no me gusta que me tomen el pelo. ¡Nunca mejor dicho!"