"Ha sido un milagro que me ha cambiado la vida"

Primitivo renace a los 77 años tras un trasplante de riñón de su esposa

Primitivo junto a su mujer

El pasado 9 de febrero, con apenas un par de horas de diferencia, recibieron cirugía Carmen Fraguas, de 72 años, y poco después su marido, Primitivo Rodríguez, de 77 años. Primitivo fue trasplantado con un riñón donado por su mujer, un gesto que ha transformado su vida. "Me ha cambiado la vida. Nací un 9 de diciembre y he vuelto a nacer un 9 de febrero", comenta él, quien sufría insuficiencia renal crónica avanzada y había comenzado diálisis cuatro meses antes.

Carmen recuerda cómo tuvo claro que quería ser donante desde que supieron que Primitivo necesitaba diálisis: "Cuando nos dijeron que tenía que hacer diálisis nos hundimos los dos y enseguida le propuse hacerme donante". Él añade con emoción, "Mi mujer no soportaba que yo hiciera diálisis. Mi hija se había ofrecido, pero yo dije que no porque es joven. Mi mujer dijo que me daba el riñón y ya nadie la bajó de ahí".

Cuando la edad no es obstáculo

Ni Primitivo ni su esposa consideraron en ningún momento que sus años fueran un impedimento para el trasplante. Él asegura: "No me pasó por la cabeza que me rechazaran por la edad". Carmen, en cambio, sí tuvo dudas: "Yo sí me comí la cabeza con que no podría, pero cuando la enfermera de la diálisis me dijo que no lo tenía que ver así, si estaba bien, podía hacerlo, y se me encendió la luz. Dije que quería donar y me empezaron a hacer pruebas".

El proceso avanzó y finalmente se realizó el trasplante. "Yo estaba más nervioso que ella porque si al final de las pruebas te dicen que no, te hundes y te desesperas, pero fue todo muy bien; incluso somos del mismo grupo de sangre. Ha sido como un milagro", relata Primitivo.

Superar el mito de la edad en trasplantes

Esta operación tuvo lugar en el Hospital del Mar de Barcelona, un centro líder en trasplantes en personas mayores. “Somos el centro de España que más trasplantes realiza en población avanzada. Es una filosofía de trabajo apostar por esta opción en este grupo de pacientes. Esto atrae a más casos y aprendemos cada día”, explica María José Pérez Sáez, jefa de sección de Trasplante Renal del hospital.

Además de la edad, otros aspectos como el estado clínico, la funcionalidad del paciente, su entorno y el apoyo familiar son clave para poder llevar a cabo la operación, destaca Dolores Redondo, nefróloga del mismo servicio. Hace quince años, un trasplante en personas mayores de 65 no se consideraba una opción, pero hoy en día el porcentaje de trasplantes en mayores de 70 años en España se ha duplicado y en 2025 creció un 23%.

“Todavía hay médicos que creen que existe una barrera de edad para el trasplante”, añade Pérez Sáez. Según una encuesta europea, un 10 % de nefrólogos fija el límite en los 75 años, aunque no hay evidencia científica que lo respalde.

Ventajas de un donante vivo

Para quienes padecen una enfermedad renal avanzada, la mejor opción es recibir un riñón de un donante vivo, sin importar la edad. “Esta alternativa da mejores resultados porque el órgano es de mayor calidad y la salud y función renal se comprueban previamente. Es un procedimiento programado que mejora la supervivencia”, explica Dolores Redondo.

En cifras, la supervivencia media de un trasplante de donante fallecido ronda los 11 años, pero con riñones de donantes vivos, ese tiempo se extiende entre 15 y 20 años. Esto significa más años ganados de vida y mejor funcionamiento del órgano, detalla Pérez Sáez.

A pesar de estos beneficios, según el registro de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), solo el 10 % de los trasplantes renales en España proceden de donante vivo.

Investigación y prehabilitación para mayores

En el Hospital del Mar siguen dos estudios estatales focalizados en la pauta de inmunosupresores, los fármacos que evitan el rechazo del riñón trasplantado. "En estos pacientes mayores, el problema principal no es el rechazo, sino las infecciones, que afectan la calidad y duración de la vida. Por ello estudiamos cómo minimizar este riesgo", comenta Dolores Redondo.

Uno de los proyectos es un estudio observacional para analizar la evolución de pacientes mayores de 65 años tras el trasplante, observando ingresos, infecciones o rechazos. El otro es un ensayo clínico para identificar la mejor terapia inmunosupresora. La hipótesis apunta a que en mayores de 70 años podría bastar con dos medicamentos para evitar rechazos, lo que reduciría efectos secundarios y riesgos asociados.

Además, han desarrollado un programa pionero de prehabilitación que incluye ejercicio físico, asesoramiento nutricional y apoyo psicológico durante la espera. Los primeros resultados son prometedores y muestran que estos pacientes mejoran su estado para afrontar mejor la cirugía y el tratamiento.