Hombre en Escocia halla carta dentro de botella lanzada desde Canadá

El mensaje recorrió el océano Atlántico durante más de un año antes de llegar a su destino final

Un hallazgo que parece sacado de una novela de aventuras ocurrió recientemente en la costa escocesa. Mike Scott caminaba por la playa de St. Cyrus, al sur de Aberdeen, acompañado de sus perros, cuando uno de ellos, llamado Maggie, localizó una botella varada en la orilla. Al principio pensaron que se trataba de basura, pero al examinarla descubrieron que contenía un mensaje cuidadosamente protegido dentro de una bolsa para evitar que se humedeciera.

  1. Un viaje desde Canadá a las costas europeas
  2. Otro mensaje con años de distancia aparece en Irlanda

Este sorprendente descubrimiento ha captado la atención por su conexión directa con otro continente, pues dentro de la botella había una carta fechada en agosto de 2024, escrita en francés, y que provenía de la Isla del Príncipe Eduardo, en Canadá.

Un viaje desde Canadá a las costas europeas

La nota relataba que la botella había sido arrojada desde un ferry que cruzaba desde la Isla del Príncipe Eduardo hacia las Islas de la Madeleine, en Quebec. La autora, Annie Chaisson, pedía al afortunado lector que se pusiera en contacto con ella por medio de Facebook para cerrar el círculo de esta inesperada comunicación transatlántica.

Mike compartió la noticia con su esposa y ambos intentaron responder al mensaje, pero no obtuvieron respuesta alguna. Además, comprobaron que el perfil de Facebook indicado no presentaba actividad reciente, lo que sugiere que Annie podría haber abandonado la red social. A pesar de ello, mantienen la esperanza de establecer contacto.

Otro mensaje con años de distancia aparece en Irlanda

Este episodio no es único. En julio de 2025, en la península de Dingle, Irlanda, se encontró otro mensaje con un origen similarmente sorprendente. Esta carta había sido lanzada al mar el 12 de septiembre de 2012 desde la isla de Bell, en Terranova, y tras largos años a la deriva logró llegar hasta la costa irlandesa.

Estos hallazgos muestran cómo pequeños mensajes en botella pueden convertirse en puentes de comunicación que atraviesan océanos y tiempo, despertando la curiosidad y la esperanza de quienes los encuentran.