Ibai Llanos reflexiona sobre su cambio físico: "si no adelgazaba, iba a morir"
El nombre de Ibai Llanos volvió a sacudir las redes tras reaparecer como invitado en The Wild Project. La charla puso el foco en su presente y en cómo han cambiado sus rutinas en los últimos tiempos.
Pero hubo un tema que se llevó casi toda la atención: su cambio físico. Lleva meses dando que hablar y, esta vez, lo explicó con calma y con datos claros.
El streamer repasó las claves que, según su visión, han marcado el proceso: de moverse entre 150 y 170 kilos a mantenerse en 93. Y no se quedó ahí: también dejó un aviso que muchos no esperaban.
- Regreso a The Wild Project y el foco en su cambio
- La disciplina que lo cambió todo y el riesgo de pasar el límite
Regreso a The Wild Project y el foco en su cambio
En su nueva visita a The Wild Project, Ibai Llanos repasó su evolución reciente ante la audiencia y durante la conversación con Jordi Wild. El interés se disparó cuando el tema giró hacia su transformación física, muy comentada desde hace meses.
Ibai detalló qué factores han sido decisivos para él. El punto de partida quedó claro: llegó a estar entre 150 y 170 kilos. Y el dato actual, también: se mantiene en 93, una cifra que ha llamado la atención por la magnitud del cambio.
La disciplina que lo cambió todo y el riesgo de pasar el límite
El streamer lo resumió con una idea central, sin rodeos: "Para mí la clave de por qué he podido perder tanto peso ha sido que he sido muy disciplinado". En esa línea, trazó un paralelismo directo entre su forma de trabajar y su compromiso con los nuevos hábitos: "Creo que lo disciplinado que yo he sido en mi trabajo, lo he trasladado a mi persona y a mi cambio físico".
También aseguró que no ha fallado en el entrenamiento: no ha dejado pasar ni un solo día y, además, ha cuidado la actividad diaria. Aun así, introdujo un matiz importante al reconocer un coste mental en ciertos momentos: "Te digo que en algún momento he tenido cierta obsesión que a nivel mental me ha preocupado".
Con ese punto sobre la mesa, el mensaje viró hacia el equilibrio y el peligro de llevarlo todo al extremo: "Creo que, a veces, en este tipo de cambios, también nos podemos llegar a obsesionar y no es sano". En su explicación, insistió en que una vida saludable también necesita margen: "Hay que entender que las hamburguesas se pueden comer, que las pizzas se pueden comer, los helados también, los cumpleaños hay que disfrutarlos".
La idea final fue clara: fallar un día no debería convertirse en un castigo. Ibai lo verbalizó así: "No pasa nada por fallar un día o por un día no salir a caminar". Y cerró enlazándolo con una tendencia que, según contó, ya había aparecido en otras etapas: "Cuando tengo extrema disciplina en algo, me pasó con Twitch o con YouTube, soy del perfil de obsesionarme y es un pensamiento tóxico que no está bien".