Perro rescatado guía a 19 monjes budistas en marcha de paz: 3,7km por EEUU
Un perro abandonado ha terminado formando parte de una misión de paz que cruza países y suma kilómetros. Entre pasos, encuentros y algún que otro susto, se ha mantenido al lado del grupo hasta el final, como un compañero más.
La historia empieza en India, durante una caminata de 112 días. Unos monjes budistas se toparon con un perro sin hogar —o quizá fue él quien los encontró— y, desde ese momento, la ruta ya no volvió a ser la misma.
Bautizado como Aloka, este can, al que se cree de raza Indian Pariah, se convirtió pronto en una presencia constante. Mientras los monjes avanzaban con mensajes de paz y unidad, él les siguió sin perderles la pista.
- Un encuentro inesperado en India
- Accidentes, enfermedad y un regreso terco al camino
- Una nueva caminata desde Fort Worth hasta Washington, D.C.
- Seguimiento online y apoyo en la ruta
Un encuentro inesperado en India
Durante la primera marcha por la paz, que duró 112 días, los monjes budistas recorrían India cuando apareció un perro abandonado. No quedó claro si fueron ellos quienes lo rescataron o si el animal decidió unirse por su cuenta, pero el resultado fue el mismo: desde ahí, caminó con el grupo.
Al perro se le puso el nombre de Aloka y se cree que era de raza Indian Pariah. En poco tiempo pasó de ser un desconocido a convertirse en un compañero fiel, siguiendo a los monjes mientras difundían mensajes de paz y unidad por el país.
Accidentes, enfermedad y un regreso terco al camino
El trayecto no fue fácil para nadie, y Aloka también tuvo su parte dura. En un momento de la caminata, fue atropellado por un coche. Además, enfermó durante un periodo largo, lo que obligó a los monjes a buscar una forma de ayudarle a continuar.
Para evitarle más desgaste, lo subieron a un camión y así podía descansar de tanto andar. Pero el plan no salió como se esperaba: Aloka no quiso separarse y saltó del vehículo para volver a reunirse con el grupo y seguir la ruta.
“He followed us the whole time. He’s a true hero,” dijo uno de los monjes en un vídeo de Tik Tok, al recordar los obstáculos que el perro fue superando. “He wanted to walk. That inspires a lot.”
Una nueva caminata desde Fort Worth hasta Washington, D.C.
Ahora, Aloka acompaña a los monjes que viven en el Huong Dao Vipassana Bhavana, en Fort Worth, Texas, y el objetivo se ha trasladado a Estados Unidos. En octubre, diecinueve monjes y su inseparable compañero iniciaron una caminata de 2.300 millas desde Fort Worth rumbo a Washington, D.C., con la idea de impulsar la unidad y la compasión.
La iniciativa ha llamado la atención también en el ámbito político local. “When I heard about this 2,300-mile walk, I was amazed,” Texas Representative Nicole Collier told the Star-Telegram. “It really touches the hearts and minds of people. We live in a time when the noise often drowns out understanding, where division can feel louder than unity—but this is what the community and interfaith solidarity looks like.”
El plan contempla atravesar 10 estados en 110 días y terminar en la capital del país en febrero. Para finales de diciembre, el grupo ya había llegado a Atlanta, manteniendo el ritmo previsto pese al esfuerzo diario.
Seguimiento online y apoyo en la ruta
El recorrido puede seguirse con un rastreador en directo on Facebook, donde se van publicando actualizaciones. Además, el grupo comparte contenido de forma frecuente en redes, y Aloka también tiene su espacio: Aloka the Peace Dog.
En el camino, no ha faltado la hospitalidad. En Texas, una tienda de Dairy Queen ofreció helados a los monjes y se aseguró de que Aloka también recibiera el suyo. En Alabama, médicos realizaron revisiones gratuitas. Y en distintos puntos del Sun Belt, se han reunido grupos de gente para saludarles, compartir comida y desearles suerte mientras avanzan hacia el norte.
Desde la cuenta oficial se resume el espíritu del viaje con una idea clara. “It’s a journey filled with both known and unforeseen challenges.”, señala la página de Walk for Peace Instagram. “Yet, with hearts anchored in calmness and minds set firmly on their purpose, the monks move forward—step by step—embodying peace, resilience, and unwavering determination on their sacred path toward the White House.”
Y, mientras tanto, el compañero de cuatro patas sigue cumpliendo su papel, pegado a la comitiva como un guardaespaldas cariñoso.
“Aloka is a very good boy helping to carry the message of peace and harmony” — y permanece atento, acompañándoles en todo momento.