Británica afincada en España: "Los vecinos se enfadan con nuestra llegada"
Barcelona vuelve a estar en el centro del debate. Crece el cansancio entre muchos vecinos, que sienten que su día a día se complica por una ciudad cada vez más llena.
El foco está en dos ideas que se repiten sin parar: turismo masivo y gentrificación. Y lo llamativo es que la queja ya no llega solo de los barceloneses: también aparece entre extranjeros que residen en la ciudad condal.
Una voz destaca por encima del ruido. Es la de Gemma Askham, británica, instalada en Barcelona desde 2017, que relata el cambio que percibe en su barrio y cómo la tensión se ha ido acelerando.
Barcelona, bajo presión por turismo y gentrificación
Cada vez más vecinos de Barcelona expresan su hartazgo por la saturación que viven en su ciudad, marcada por la masificación turística y el avance de la gentrificación. La sensación, según esas quejas, es clara: el ritmo cotidiano se vuelve más difícil y el entorno cambia deprisa.
El malestar no se limita a quienes han vivido siempre allí. Incluso parte de la comunidad extranjera que reside en la ciudad condal reconoce el choque. Algunas voces apuntan a un modelo urbano que, con el tiempo, parece girar más hacia el visitante que hacia el residente.
Gemma Askham y el cambio que nota en su barrio
El caso de Gemma Askham ha llamado la atención por su perspectiva. Esta británica, tal y como recoge el Mirror, se mudó en 2017 a Barcelona y asegura que el cambio que ha visto desde entonces ha sido profundo y a peor.
Askham sostiene que la llegada masiva de turistas y residentes extranjeros ha empujado a la economía local a reorientarse para cubrir gustos y necesidades de ese público, y no al contrario. En su relato, esa adaptación no es un detalle: es una de las claves que explican el clima actual.
Según indica, el roce entre expatriados y vecindario se disparó tras la pandemia de coronavirus. "Los vecinos están furiosos con nuestra llegada", afirma, al describir una convivencia más tensa que en sus primeros años en la ciudad.
En ese contexto, pone un ejemplo muy concreto del cambio urbano y comercial en su zona: "En 2023, se completó un proyecto de peatonalización de calles para mejorar la vida comunitaria. Pero ahora hay ocho cafeterías con nombres ingleses en dos manzanas", dice Askham, que se instaló en Barcelona por motivos de trabajo de su marido.
También subraya el contraste con el pasado reciente. Durante sus seis primeros años, la vida transcurrió con normalidad. Después, explica, una nueva ola de extranjeros asentándose en la ciudad, unida a sentimientos antiturísticos, habría terminado de transformar el barrio.