Melilla reduce el paso diario en la frontera de 30.000 a 7.500 tras seis años

Cruce de la frontera en Melilla.
Cruce de la frontera en Melilla.

Melilla experimenta un cambio drástico seis años después del cierre de sus fronteras terrestres con Marruecos, medida impuesta al inicio de la pandemia del COVID-19. Antes de aquel fatídico 13 de marzo de 2020, la ciudad del norte de África registraba un paso diario de 30.000 personas, cifra que ha caído a 7.500, según confirma la Delegación del Gobierno. El tráfico de vehículos también se ha reducido considerablemente, de 4.000 movimientos al día hasta los 1.700 actuales.

Este cierre, decretado por Marruecos sin previo aviso a las 22:00 horas del 12 de marzo de 2020, entró en vigor ocho horas después, alterando de forma radical la vida social y económica de Melilla. La ciudad quedó aislada de repente, con cientos de personas atrapadas al otro lado de la frontera, sin tiempo para reaccionar. Aunque la frontera reabrió parcialmente en 2022, las marcas de aquel cierre siguen visibles.

  1. Impacto del cierre fronterizo en Melilla
  2. Medidas urgentes para hacer frente a la crisis
  3. Reapertura parcial y nuevas condiciones

Impacto del cierre fronterizo en Melilla

La frontera de Melilla permaneció completamente clausurada durante 795 días, un periodo que evidenció la gravedad de la medida unilateral de Marruecos. La ciudad perdió sus tres pasos fronterizos activos —Beni-Enzar, Farhana y Barrio Chino— restringiéndose hoy el flujo solo al paso de Beni-Enzar. Esto ha reducido el paso de personas y vehículos a niveles muy inferiores a los de antes del cierre.

Esta realidad ha modificado para siempre la conexión tradicional entre Melilla y el entorno marroquí cercano. El flujo diario se limita ahora a 7.500 ciudadanos y 1.700 vehículos, un descenso que refleja el impacto profundo y duradero de esta decisión en la vida cotidiana, el comercio y las relaciones humanas entre ambos territorios.

Medidas urgentes para hacer frente a la crisis

El cierre repentino dejó a muchas personas bloqueadas, lo que obligó a las autoridades locales a improvisar soluciones de emergencia para alojar a afectados. El pabellón deportivo Lázaro Fernández fue uno de los primeros espacios destinados a acoger a los atrapados. Posteriormente se habilitó un campamento en una explanada del complejo de fiestas V Pino, que llegó a sufrir inundaciones en abril de 2020. Más adelante, la Plaza de Toros se convirtió en refugio provisional y en un momento dado, el Cementerio Musulmán sirvió como albergue para un grupo de mujeres.

Estas medidas temporales reflejan la magnitud del problema humanitario generado por la clausura inesperada de las fronteras y la necesidad urgente de respuesta ante una crisis sin precedentes.

Reapertura parcial y nuevas condiciones

El 17 de mayo de 2022, el paso fronterizo de Beni-Enzar volvió a abrir, aunque la normalidad quedó lejos de recuperarse. Solo uno de los tres puntos fronterizos se mantiene operativo y las restricciones impuestas han cambiado profundamente el régimen de cruce.

Marruecos endureció los requisitos para entrar, obligando a todos a presentar pasaporte, cuando antes bastaba con el DNI para residentes en Melilla según los acuerdos históricos. Además, se prohibió el tránsito de mercancías desde Melilla hacia Marruecos, limitación que no se aplicó de igual forma en sentido contrario. Esta situación desigual ha sido denunciada repetidas veces por el Gobierno de Melilla, controlado por el PP, y ha llegado a plantearse en el Congreso y el Senado, sin que hasta ahora se haya revertido.