'Vacaciones en Paz' busca familias en España para acoger a 4.000 niños saharauis

Archivo - Recepción de niñas y niños saharauis del programa ‘Vacaciones en Paz’, en el Congreso de los Diputados.
Archivo - Recepción de niñas y niños saharauis del programa ‘Vacaciones en Paz’, en el Congreso de los Diputados.

 

La Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara, CEAS-Sáhara impulsa un verano más el programa 'Vacaciones en Paz' y mantiene abierta la búsqueda de hogares en España para acoger a menores saharauis durante julio y agosto.

La llamada es clara: la meta pasa por ofrecer una estancia segura y saludable a 4.000 niños saharauis procedentes de los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia), con edades entre 8 y 12 años, en un periodo en el que el calor extremo y la falta de recursos agravan la vulnerabilidad.

Sumarse como familia de acogida significa aportar descanso, revisiones sanitarias y alimentación equilibrada, además de reforzar el aprendizaje del español y el contacto con otra cultura. La oportunidad existe en todas las comunidades autónomas y requiere compromiso y responsabilidad.

  1. Vacaciones en Paz 2026: objetivo de acogidas
  2. Por qué la acogida es vital en Tinduf
  3. Cómo participar y requisitos
  4. Origen del programa desde 1979

Vacaciones en Paz 2026: objetivo de acogidas

CEAS-Sáhara renueva su esfuerzo para ampliar el número de menores participantes este verano, con una planificación que busca llegar a más hogares y reforzar la red de apoyo en todo el país. El objetivo declarado apunta a incrementar las acogidas respecto al año anterior.

"Este año queremos ver si, con la colaboración de todas las familias, podemos llegar a los 4.000. Querríamos sacar a 1.000 niños más que el año pasado pues se prevé que este verano las temperaturas van a subir a la sombra más de 60 grados en los campamentos", ha explicado la presidenta de CEAS-Sáhara, Maite Isla, en declaraciones a Europa Press.

Niños y calendario de estancia

Los menores que viajan lo hacen desde los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia) y se integran temporalmente en hogares españoles. Se trata de niños y niñas de entre 8 y 12 años, con una estancia prevista para los meses de julio y agosto.

El programa se plantea como una medida práctica de protección estival frente a condiciones climáticas extremas, manteniendo el foco en la seguridad, el bienestar diario y el acompañamiento durante todo el periodo de acogida.

Por qué la acogida es vital en Tinduf

Durante el resto del año, estos niños viven con sus familias en jaimas y casas de adobe, en un contexto donde los alimentos y las medicinas no abundan. La estancia en España se entiende, por tanto, como un paréntesis de cuidado y estabilidad que impacta de forma directa en su salud.

Además del alivio frente al calor del desierto, el paso por distintas comunidades autónomas permite activar convenios que facilitan controles médicos y rutinas alimentarias equilibradas, con beneficios que se extienden más allá del verano.

Salud, alimentación y español

Cuando llegan a España, las asociaciones trabajan con convenios para que puedan realizar revisiones sanitarias que incluyen vacunas y chequeos odontológicos. Durante dos meses, también se garantiza una alimentación equilibrada, clave en una etapa de crecimiento.

La experiencia refuerza el español, considerado el segundo idioma en el Sáhara Occidental, y abre una puerta al intercambio cultural. Esta convivencia contribuye a crear un entorno de aprendizaje sencillo y cotidiano, basado en rutinas y acompañamiento.

En paralelo, se subraya que el afecto familiar está presente en origen y que la acogida no sustituye esos vínculos. "A nivel familiar, es una pasada. La figura de los abuelos es importantísima, la figura de la mujer en los campamentos es muy valorada y, por lo tanto, lo que es el afecto, el cariño, eso lo tienen. Lo que no tienen son cosas materiales y prioritarias, como temas de salud o alimentación", ha explicado Isla.

También se remarca el momento del regreso como parte natural del proceso, sin dramatizarlo. "Marchan felices y contentos, deseando llegar a sus casas, llevándoles regalos, enseñándoles las fotos, contándoles todas las anécdotas, porque no hay que olvidar que son niños que vienen de familias totalmente estructuradas", ha puntualizado.

Lazos que se mantienen

Uno de los elementos más destacados del programa es la relación que se crea entre los menores y las familias de acogida. Esos vínculos pueden mantenerse en el tiempo y consolidarse con el paso de los años, reforzando una red humana de apoyo.

Como ejemplo, se recuerda que el verano pasado llegaron a España 180 menores que salían por primera vez de los campamentos y que fueron acogidos por la misma familia con la que estuvieron hace años sus padres. Este tipo de continuidad refleja el impacto emocional y comunitario de la acogida.

La dimensión de sensibilización también está presente y se enmarca en una realidad más amplia. "el tema del Sáhara es un tema político" y "no tiene otra solución que no sea política". Mientras tanto, se insiste en el valor social del programa: "los mejores embajadores para dar a conocer el problema del Sáhara son los niños y niñas que vienen de vacaciones a España" cada verano con el programa 'Vacaciones en paz'.

Ante ese contexto, la acogida se plantea como un gesto concreto y urgente que aporta bienestar inmediato. Participar ayuda a proteger la salud y a sostener una causa que sigue necesitando visibilidad.

Cómo participar y requisitos

Para acoger, la vía recomendada es inscribirse a través de las asociaciones de amigos del pueblo saharaui repartidas por toda España. También existe la opción de llamar a CEAS-Sáhara, donde se facilita el contacto de la asociación correspondiente a cada comunidad autónoma.

La presidenta anima a dar el paso y subraya el valor del compromiso familiar con una frase directa: "Merece la pena", asegura. La decisión implica responsabilidad, disponibilidad y coordinación con las entidades organizadoras.

Perfil de familias y documentación

El perfil de familias acogedoras es amplio: pueden participar desde hogares unipersonales hasta familias con niños. La prioridad se centra en ofrecer un entorno estable y seguro durante la estancia de verano.

Para ser seleccionadas, las familias deben superar entrevistas y presentar certificados que acrediten que no tienen antecedentes penales ni de delitos de naturaleza sexual. Este proceso busca garantizar la protección del menor y la adecuada preparación del hogar de acogida.

Origen del programa desde 1979

El programa 'Vacaciones en paz' se remonta a 1979, cuando, gracias a la colaboración entre en Frente Polisario y el PCE, llegaron a España los primeros 100 niños saharauis. Aquellos menores se repartieron entre tres comunidades: Andalucía, Valencia y Cataluña.

La iniciativa nació para apartar a los menores de la guerra y de las duras condiciones del desierto durante los meses de verano. Desde entonces, la acogida se ha consolidado como una respuesta continuada ante una necesidad que persiste, apoyada por asociaciones y familias en distintos puntos del país.