Aerotermia al detalle: qué es, cómo funciona y qué ventajas ofrece

La aerotermia aprovecha el calor del aire para climatizar con alta eficiencia y menos CO2. En España, BBVA financia el cambio de caldera: hasta un 60% de ahorro

El aire guarda energía incluso cuando el termómetro marca -10 °C. Y también puede ocultar “frío” en plena tarde de verano. Ese truco de la termodinámica permite aprovechar calor y frío del ambiente para climatizar una vivienda o calentar agua. La clave está en saber cómo extraerlo: ahí entra en juego la aerotermia.

El impacto no es menor. Uno de cada cuatro kilovatios consumidos en la Unión Europa termina en los hogares. Y la producción de calor concentra el 64% de las necesidades energéticas del sector residencial, según los datos del Eurostat. Traducido: una parte importante del gasto energético (y de las emisiones de gases de efecto invernadero) depende de cómo se calientan las casas.

Durante décadas, la climatización ha ido de la mano de combustibles fósiles, con el gas natural a la cabeza y, más atrás, el petróleo y el carbón. Reducir su peso resulta decisivo para frenar la emisión de los gases que cambian el clima del planeta y acelerar la transición energética. Por eso, la aerotermia está ganando terreno.

Tal como figura en la Directivav 2009/28/CE, la aerotérmica es la energ­ía almacenada en forma de calor en el aire ambiente del entorno. Los equipos aerotérmicos están diseñados para capturar esa energía y convertirla en calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria. La pregunta es directa: ¿qué sucede dentro del sistema para lograrlo?

  1. Cómo trabaja la aerotermia y por qué es tan eficiente
  2. Ventajas clave de instalar aerotermia en el hogar

Cómo trabaja la aerotermia y por qué es tan eficiente

En termodinámica se habla de dos tipos de calor. El calor sensible es el que se nota: la energía que sube o baja la temperatura sin cambiar el estado de la materia. El calor latente es el que no se ve, porque se “gasta” en un cambio de fase, como pasar de líquido a sólido o de líquido a gas.

Un ejemplo claro: al enfriar agua, la temperatura cae hasta 0 °C (calor sensible). A partir de ahí empieza la congelación y la energía se dedica al cambio de líquido a sólido (calor latente). Durante ese proceso, el termómetro se queda en 0 °C hasta que el hielo se completa. En esa combinación está la base del funcionamiento de la aerotermia.

“De forma general, la aerotermia utiliza la termodinámica para transportar energía térmica de un ambiente a otro”, explica Javier Sanz, ejecutivo de Elnur Gabarron, fabricante de sistemas de calefacción eléctrica. “Para extraer la energía del aire, se utiliza un refrigerante que va cambiando de líquido a gaseoso y con la ayuda de un compresor consigue robar o ceder temperatura al aire”.

El sistema opera con un circuito cerrado donde manda el cambio de estado del refrigerante. El proceso arranca con el refrigerante en líquido a muy baja temperatura. Al pasar por el evaporador, ubicado en el exterior, capta calor del aire y se convierte en gas. Ese gas llega después al compresor: suben presión y temperatura gracias a energía eléctrica.

Ya dentro de la vivienda, el calor del gas se entrega al circuito que se quiera alimentar, como el agua caliente sanitaria o la calefacción, a través de la unidad interior o condensador. En ese intercambio, el refrigerante pierde energía y vuelve a su estado líquido. Cuando se busca refrigeración, el ciclo puede invertirse: se extrae calor del interior y se expulsa fuera, tal y como recoge el informe Heat Pumps. Integrating technologies to decarbonise heating and cooling, de la asociación de fabricantes europeos de bombas de calor.

Ventajas clave de instalar aerotermia en el hogar

La aerotermia se apoya en una fuente natural, el aire, y la potencia con electricidad. El resultado es un sistema con alto rendimiento, porque parte de la energía procede del entorno: es inagotable y, además, gratuita. Hay un detalle decisivo: cuanto menor es la diferencia entre la temperatura exterior y la temperatura deseada en casa, mejor funciona.

“Por cada kilovatio de electricidad que consume un sistema de aerotermia, puede llegar a aportar cuatro kilovatios de calor, en condiciones óptimas. Estos tres kilovatios extra proceden de la energía que existe en el aire”, detalla Sanz. Con -15 °C fuera, hace falta más energía para alcanzar 19 °C dentro. Con 5 °C en el exterior, el consumo eléctrico baja. Por eso se considera muy eficiente en climas suaves.

El contexto también empuja. En España siguen activos incentivos económicos: subvenciones que pueden cubrir hasta un 40 % del coste de instalación y deducciones fiscales de hasta 5.000 € anuales en el IRPF, vigentes durante 2025.

“El ahorro es evidente porque el consumo energético se reduce mucho. Luego están las ventajas relacionadas con la eficiencia, la reducción de emisiones de CO2 y su impacto ambiental, ya que utiliza una fuente prácticamente inagotable de energía, el calor latente del aire. Además, un único sistema da respuesta a tres problemas: calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria”, sostiene el ejecutivo de Elnur Gabarron.

Según estimaciones de la propia compañía, una vivienda unifamiliar media de 160 metros cuadrados en el área de Madrid, con inviernos moderadamente fríos y veranos calurosos, necesita para climatización un consumo cinco veces menor con aerotermia que con una caldera de gasoil o gas natural. En euros, el ahorro depende del precio de la energía, pero se sitúa alrededor del 45 %.

Ahora bien, no todo es inmediato. El punto de fricción es la inversión inicial, aproximadamente el doble que una caldera de gas (aunque el coste final varía según la obra necesaria), y el espacio disponible. “Hace falta sitio para el interacumulador, la unidad exterior, el depósito de inercia en caso de que instale… Por eso la mayor parte del mercado está en viviendas unifamiliares y en pisos de obra nueva. En edificios que ya estén construidos y no estén pensados para la aerotermia, su instalación puede ser más complicada”, concluye Javier Sanz.

Entre la promesa de ahorro y la presión por avanzar hacia un modelo energético más limpio, el crecimiento de la aerotermia se acelera. El mensaje es claro: el aire tiene energía, y cada vez más hogares buscan capturarla.