Apagar el ordenador no basta si no desactivas esta función clave

Apagar el ordenador supone cortar la corriente eléctrica, vaciar la memoria RAM por completo, eliminar procesos que puedan haberse quedado colgados y refrescar el sistema para la siguiente vez que se encienda. Sin embargo, si usas Windows, es muy probable que lleves años apagando tu equipo de forma incorrecta.

Desde hace tiempo, Microsoft modificó el funcionamiento del botón «Apagar» en el menú de inicio. Lo que el usuario interpreta como un apagado total es en realidad un proceso que deja en hibernación el núcleo del sistema. Por eso, aunque creas que apagas el PC cada noche, técnicamente sigue encendido durante días o incluso semanas, manteniendo errores, fallos de drivers y fugas de memoria sin limpiarse jamás.

  1. Inicio rápido en Windows
  2. Reiniciar el PC como se debe

Inicio rápido en Windows

Para entender por qué el equipo no se apaga realmente, hay que fijarse en una función del Panel de Control llamada Inicio rápido. Esta opción viene activada por defecto en casi todos los PC Windows y es la clave para entender por qué el apagado no es total.

Antes, cuando los ordenadores usaban discos duros mecánicos (HDD), el encendido de Windows podía demorarse varios minutos por la lentitud de estos dispositivos. Microsoft entonces creó un método que, al pulsar apagar, cierra la sesión de usuario con todos los programas abiertos, pero no apaga el núcleo del sistema ni los controladores.

En lugar de un apagado completo, Windows guarda el estado del núcleo del sistema en un archivo llamado hiberfil.sys. Al encender de nuevo, el PC no arranca desde cero, sino que lee ese archivo para restaurar la memoria tal y como estaba, acelerando así el inicio del sistema. Esa es la intención del Inicio rápido, aunque con el precio de no lograr un apagado total nunca.

El problema surge cuando el ordenador tiene algún fallo de driver o procesos en bucle consumiendo recursos, porque este método no soluciona esas incidencias al no apagar realmente el equipo.

Para comprobar si esta función está activada, basta con abrir el Administrador de tareas, ir a la pestaña Rendimiento y mirar el valor que aparece en «Tiempo de actividad». Si ves cifras de días, a pesar de haber apagado el PC recientemente, el Inicio rápido está funcionando.

Para desactivar esta opción, el proceso es el siguiente:

  1. Abre el menú Inicio y busca «Panel de control».
  2. Accede a Hardware y sonido y luego a Opciones de energía.
  3. En la columna izquierda, haz clic en «Elegir el comportamiento de los botones de inicio/apagado».
  4. Desbloquea las opciones pulsando en «Cambiar la configuración actualmente no disponible», situado en la parte superior con un escudo de administrador.
  5. Desmarca la casilla «Activar inicio rápido (recomendado)».
  6. Guarda las modificaciones.

Reiniciar el PC como se debe

En Windows, la única forma de apagar el equipo completamente es usando la opción de reiniciar. Esto provoca un ciclo de energía total, cerrando todos los procesos, vaciando la RAM y apagando el núcleo del sistema, para luego cargar todo de nuevo desde cero. Por eso, cuando un problema grave aparece o se instalan actualizaciones importantes, Windows insiste en que hagas un reinicio, no un apagado.

Aunque reiniciar es la forma correcta de limpiar la memoria del sistema, confiar siempre en esta solución puede ser un parche temporal. Si tu ordenador usa un disco duro moderno como un SSD o NVMe, la función de Inicio rápido carece de sentido. Estos dispositivos son tan veloces que la diferencia entre un arranque con y sin Inicio rápido es mínima, apenas unos 2 o 3 segundos. Sin embargo, mantener esta función activa puede afectar la estabilidad general del sistema.