Comprar tecnología en Wallapop: la garantía que debe ofrecer el vendedor
La compra de tecnología de segunda mano está disparada. Y no es casualidad: los móviles de gama alta ya pasan con facilidad los mil euros, mientras que las tarjetas gráficas y la memoria RAM siguen en niveles difíciles de asumir.
Por eso, plataformas como Wallapop, Vinted o Milanuncios se han convertido en la vía rápida para cambiar de smartphone, portátil o consola sin vaciar la cuenta. Se vende y se compra a diario, con tratos en mano y también por envío.
Aun así, persiste una idea peligrosa: que fuera de una tienda “de toda la vida” no hay respaldo. Pero la realidad es muy distinta. El comprador sí cuenta con protección, incluso cuando la operación se cierra entre particulares.
Es cierto que la compraventa entre personas no se rige por la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios con la misma dureza que cuando se compra a una empresa. Pero eso no abre la puerta a “desaparecer” si el dispositivo falla a los pocos días. En España, hay herramientas legales claras para reclamar.
Antes de entrar en detalles, conviene separar dos escenarios. Si el producto se compra a un perfil Pro o a una tienda profesional dentro de la app, la normativa vigente desde 2022 marca una garantía mínima de un año en bienes de segunda mano vendidos por profesionales. Pero si la venta es a «Juan G.» o «María P.», la referencia cambia: aquí manda el Código Civil.
- Cómo funcionan los vicios ocultos en tecnología
- Las frases de “no devoluciones” no blindan al vendedor
Cómo funcionan los vicios ocultos en tecnología
Cuando la venta se hace entre particulares, la protección llega desde el Derecho Civil. En concreto, los artículos 1484 y siguientes del Código Civil español obligan al vendedor a responder por los vicios ocultos.
Traducido a un caso típico: un portátil parece perfecto al encenderlo, pero a la semana deja de dar señal porque arrastraba un problema previo, como un fallo de soldadura en la gráfica. En ese escenario, el vendedor tiene responsabilidad legal.
Para que una reclamación por vicios ocultos tenga recorrido, deben cumplirse tres condiciones básicas:
- Defecto oculto: el problema no podía detectarse a simple vista al comprar. Si el daño era evidente en fotos o descripción, no aplica. Si estaba dentro de la placa base y no se aprecia en una comprobación rápida, sí puede encajar.
- Averiado antes de comprarlo: el origen del fallo debe ser anterior a la compra, aunque el síntoma aparezca más tarde.
- Gravedad: el defecto debe ser relevante: que deje el equipo inservible para su uso o que reduzca tanto su valor que, con esa información, no se habría comprado o se habría pagado mucho menos.
Además, hay un reloj en marcha. El artículo 1490 del Código Civil fija un plazo de seis meses desde la entrega para reclamar. Tras ese periodo, el camino se complica mucho más.
Las frases de “no devoluciones” no blindan al vendedor
En muchas publicaciones aparecen avisos típicos como: «Vendo tal cual se ve, no admito devoluciones» o «No me hago responsable una vez enviado». Son mensajes frecuentes en perfiles y descripciones, pero no anulan la responsabilidad si existen vicios ocultos.
La clave está en que el Código Civil obliga a responder por defectos ocultos aunque los ignorase. Es decir, aunque el vendedor no supiera que la batería de un patinete eléctrico estaba al límite, si el problema era previo y estructural, debe asumirlo.
En ese punto, la ley abre dos salidas principales para resolver el conflicto:
- Devolver el producto y recibir el reembolso íntegro junto con los gastos que la operación haya generado (envíos, seguros y similares).
- Quedarse con el artículo, pero exigir una rebaja proporcional del precio: una devolución parcial que compense el defecto.
Por eso, si aparece un fallo serio pocos días después, conviene actuar rápido, guardar pruebas y no dejar que el plazo corra. En la segunda mano, el ahorro puede ser real, pero los derechos también.