Crean un sensor que cambia de color al detectar contaminantes ambientales
Vigilar la calidad del aire se ha vuelto una necesidad diaria. Cada avance que simplifica esta tarea puede ayudar a detectar riesgos antes y actuar a tiempo.
En Barcelona, un equipo científico ha presentado un desarrollo que llama la atención por su sencillez visual: un sensor diminuto que se curva y cambia de color cuando entra en contacto con sustancias contaminantes.
Este tipo de soluciones facilita el control ambiental y refuerza la importancia de apoyar la investigación aplicada, especialmente cuando puede trasladarse a equipos de análisis y control.
- Un sensor que se curva y cambia de color
- Publicación y potencial de uso
- Diseño con dos polímeros y respuesta por volumen
- Nanoestructuras fotónicas y lectura por gradiente
- Tamaño, microfabricación y detección de VOC
Un sensor que se curva y cambia de color
Investigadores del Instituto de Microelectrónica de Barcelona del CSIC (IMB-CNM-CSIC) han desarrollado un sensor basado en polímeros que se deforma y altera su color al detectar distintas sustancias contaminantes presentes en el ambiente.
Publicación y potencial de uso
El trabajo, publicado en Advanced Optical Materials, propone una vía para simplificar el control de la calidad del aire. Según informó el CSIC en Catalunya en un comunicado este miércoles, el avance abre opciones en control medioambiental, diagnóstico médico y seguridad industrial.
Diseño con dos polímeros y respuesta por volumen
El equipo fabricó un sensor con forma de voladizo mediante capas de dos polímeros diferentes: polidimetilsiloxano (PDMS) y tiol-eno-epoxi no estequiométrico (OSTE+). La combinación permite que el dispositivo responda de forma distinta, ya que cada polímero cambia de volumen al exponerse a diversos agentes contaminantes.
Nanoestructuras fotónicas y lectura por gradiente
Una de las caras del voladizo incorpora nanoestructuras fotónicas que descomponen la luz y generan un color específico. Cuando el sensor entra en contacto con alguno de los compuestos y los polímeros se hinchan, el voladizo se curva y pasa de mostrar un solo color a presentar un gradiente de colores a lo largo de su superficie.
Cuanto mayor es la curvatura, mayor es también el gradiente de color, lo que facilita la lectura del cambio.
Tamaño, microfabricación y detección de VOC
La científica Mar Álvarez, que lidera la investigación, señala que se trata de un sensor (voladizo) muy pequeño, con un área inferior a 1 milímetro cuadrado, microfabricado por completo en el IMB-CNM. Este formato permitiría integrarlo en un equipo o dispositivo de control de análisis.
El avance contribuye a simplificar la detección y discriminación de compuestos orgánicos volátiles (VOC), un paso relevante para reforzar el seguimiento de contaminantes en distintos entornos.