Identifican método para detectar basura espacial y proteger satélites de choques
Expertos del Laboratorio de Física Espacial del Centro Espacial Vikram Sarabhai, ubicado en Thiruvananthapuram, India, han demostrado que la basura espacial descenderá a la Tierra con mayor rapidez cuando la actividad de las manchas solares alcance su punto máximo. Este hallazgo podría ser útil para evitar colisiones con satélites, según se expone en la publicación 'Frontiers in Astronomy and Space Sciences'.
La órbita terrestre baja (LEO, por sus siglas en inglés) abarca alturas entre 400 y 2.000 km y resulta apropiada para satélites de imagen y vigilancia, además de grandes constelaciones de internet como Starlink. Sin embargo, esta zona está saturada de basura espacial formada por restos de satélites viejos y partes de cohetes, lo que pone en riesgo los nuevos lanzamientos.
Una colisión en esta área puede ocasionar efectos en cadena. En tanto que las operaciones para la captura de basura espacial mediante robots apenas comienzan, los científicos se esfuerzan en monitorear con mayor exactitud estos objetos para catalogar los más peligrosos y planear su retiro futuro.
- Actividad solar y basura espacial
- Impacto en las operaciones satelitales
- Seguimiento y datos históricos
Actividad solar y basura espacial
La investigación, liderada por Ayisha M. Ashruf, científica e ingeniera del Laboratorio de Física Espacial del centro indio, afirma que la basura en órbita terrestre pierde altitud considerablemente más rápido durante los periodos de alta actividad solar.
Por primera vez se ha observado que, cuando la actividad solar supera un determinado nivel, la caída de los desechos acelera notablemente. Esta observación resulta fundamental para planificar operaciones espaciales sostenibles a largo plazo.
El Sol experimenta ciclos de aproximadamente 11 años, alternando entre fases más tranquilas y otras más activas, identificadas por el número de manchas solares. Esta variación modifica la intensidad de su emisión energética.
Durante el pico de actividad solar, como el registrado a fines de 2024, se produce la expansión de la atmósfera solar hacia la termosfera terrestre, situado entre 100 y 1.000 km de altitud y con temperaturas que oscilan entre 500 y 2.500 °C.
El aumento de la densidad atmosférica en estos niveles eleva la resistencia que enfrentan los objetos en órbita, ralentizando su velocidad y acelerando su descenso.
Impacto en las operaciones satelitales
Los satélites y la basura espacial alojados en órbitas bajas, entre 350 y 36.000 km, se ven afectados por esta mayor resistencia, lo que obliga a realizar ajustes orbitales con más frecuencia. Esto influye en la duración de sus misiones y en el consumo de combustible, sobre todo cerca de los máximos solares.
Ayisha Ashruf recalca que esta información es valiosa para mejorar la planificación de trayectorias y reducir riesgos de colisiones, especialmente considerando que la basura espacial no posee capacidad para corregir sus trayectorias.
Seguimiento y datos históricos
Durante 36 años, el equipo indio analizó las trayectorias de 17 objetos de basura espacial en órbita terrestre baja, con altitudes entre 600 y 800 km, que aún no han reentrado a la atmósfera.
Estos datos se contrastaron con registros del Centro Alemán de Investigación de Geociencias en Potsdam, que documenta el número de manchas solares y las variaciones en las emisiones solares de radio y ultravioleta extrema.
Los resultados indicaron la existencia de un “límite de transición” en el número de manchas solares. Cuando supera dos tercios del máximo, la basura espacial comienza a perder altitud con mayor rapidez.
Dicho umbral está relacionado con la proximidad del Sol a su pico de actividad, momento en que se intensifica la radiación ultravioleta extrema debido a cambios en los procesos solares.
Los objetos lanzados en los años 60 siguen siendo útiles para este tipo de estudio, ya que actúan como medidores naturales del impacto a largo plazo de la actividad solar sobre la termosfera.