Más de la mitad de los coches en España son 'hackeables'

Archivo - Hacker

Los incidentes vinculados a accesos electrónicos no autorizados a vehículos aumentaron en 2025, con un crecimiento cercano al 40% en casos de bloqueo o manipulación remota.

En España, más de la mitad de los turismos en circulación presentan algún nivel de exposición ante posibles ciberataques, según Lazarus Technology, especialista en ciberseguridad y análisis forense, a partir de cifras de Anfac y la DGT.

La expansión de funciones conectadas y servicios digitales en el automóvil ha ampliado los puntos de entrada que pueden aprovecharse para alterar el comportamiento del vehículo, a menudo sin señales físicas visibles para el propietario.

  1. Coches conectados y exposición
  2. Incidentes remotos en 2025
  3. Métodos de ataque y secuestro digital
  4. Aseguradoras y nuevos escenarios
  5. Conectividad estándar y riesgo en eléctricos
  6. Recomendaciones básicas de protección

Coches conectados y exposición

Del parque total de 29 millones de turismos, alrededor de 15 millones incorporan algún tipo de conectividad y digitalización. En este grupo se incluyen funciones como Bluetooth, aplicaciones móviles, arranque sin llave, telemetría, servicios de localización y otros sistemas conectados.

Según Lazarus Technology, estas tecnologías pueden ser empleadas como vía de entrada para manipular el coche, lo que incrementa la vulnerabilidad frente a intentos de acceso no autorizado.

Incidentes remotos en 2025

La mayor conectividad del automóvil ha ido acompañada de un aumento de sucesos relacionados con la intervención a distancia. En 2025 se registró un incremento de casi el 40% en incidentes en los que los vehículos fueron bloqueados o alterados de forma remota.

En muchos casos, estas acciones se produjeron sin daños físicos aparentes, lo que dificulta detectar de inmediato que el vehículo ha sido objeto de manipulación electrónica.

Métodos de ataque y secuestro digital

Entre las prácticas más habituales se encuentran la inmovilización del vehículo, la imposibilidad de abrir o cerrar puertas, la modificación de códigos y credenciales asociadas al coche y la alteración de parámetros electrónicos.

De acuerdo con Lazarus, en numerosas situaciones el objetivo no es sustraer el vehículo, sino presionar al propietario mediante un “secuestro digital”, exigiendo un pago para recuperar el control y desbloquear el coche.

Aseguradoras y nuevos escenarios

En el ámbito asegurador no existen pólizas independientes específicas para ciberriesgos en vehículos particulares. No obstante, se observa una incorporación creciente de coberturas adicionales o servicios concretos dentro de las pólizas tradicionales.

El aumento de coches conectados está llevando a las aseguradoras a evaluar nuevos escenarios de siniestro, replantear coberturas y apoyarse en análisis forense digital para determinar causas y responsabilidades.

Conectividad estándar y riesgo en eléctricos

La conectividad en automoción se ha generalizado y ya no se limita a modelos de alta gama. Su presencia se ha extendido a prácticamente todos los vehículos nuevos, incluidos los de precio más ajustado.

La integración de Bluetooth, tecnología inalámbrica de corto alcance para enlazar el smartphone con el sistema multimedia del coche, se inició a comienzos de los años 2000. En 2010 apareció en Europa el primer vehículo con acceso a Internet mediante un módem integrado.

En este contexto, los coches eléctricos añaden un punto de riesgo: la posibilidad de interferir en la recarga mediante la app del vehículo, la gestión del sistema de carga o la comunicación con el punto de recarga. Esto puede traducirse en impedir que el sistema autorice o complete la carga, dejando el vehículo inutilizable hasta recuperar el control.

Recomendaciones básicas de protección

Según el director tecnológico de Lazarus, Juan Manuel Martínez Alcalá, se espera que los ataques a vehículos conectados aumenten a corto y medio plazo, a medida que crezca la dependencia del software y la conectividad con servicios en la nube.

Entre las medidas citadas para reducir la exposición figuran mantener los sistemas actualizados, usar contraseñas seguras y revisar las alertas de seguridad emitidas por los fabricantes.