Qué consecuencias puede tener quedarte un móvil encontrado en la calle

Un móvil tirado en la acera, en el metro o en un autobús llama la atención en segundos. Pasa menos de lo que parece, pero ocurre a menudo: alguien lo pierde y otra persona lo encuentra antes de que regrese a por él.

La tentación es clara, pero el supuesto “premio” puede salir muy caro. Quedarse un teléfono que no es propio puede traer consecuencias legales graves, aunque no haya empujones, amenazas ni una sustracción directa.

Además, la jugada suele acabar mal por un motivo simple: hoy un smartphone es un dispositivo rastreable, ligado a cuentas y con bloqueos que lo convierten en un problema. En la práctica, llevarse ese terminal puede ser como cargar con un pisapapeles con GPS.

  1. Qué implica quedarse un móvil encontrado
  2. Por qué no podrás aprovecharlo

Qué implica quedarse un móvil encontrado

Guardar el móvil y marcharse no encaja como robo, porque no hay violencia, ni como hurto, porque no se le quita a nadie de forma directa. Aun así, la conducta puede ser delito: se considera apropiación indebida.

El Código Penal español, en el artículo 253 y siguientes, lo deja por escrito. La ley sanciona a quienes, «en perjuicio de otro, se apropiaren para sí o para un tercero, de dinero, efectos, valores o cualquier otra cosa mueble, que hubieran recibido en depósito, comisión o custodia». Y el supuesto encaja de forma específica cuando se trata de una cosa perdida que se encuentra y no se devuelve.

El punto que más cambia el castigo es el valor del terminal. Y aquí llega el golpe de realidad: muchos modelos actuales superan con facilidad la cifra que marca la diferencia.

  • Delito leve: si el teléfono vale menos de 400 euros, suele tratarse como delito leve, con multa de uno a tres meses.
  • Delito grave: si supera los 400 euros, la respuesta penal se endurece, con penas de prisión de seis meses a tres años, según circunstancias y antecedentes.

Así, un iPhone 16 o 17 encontrado en el suelo y “guardado” como si nada puede acabar en una condena penal. Y, además, el artículo 615 del Código Civil marca la obligación de entregar el objeto a su anterior poseedor o, si no se conoce, llevarlo a una comisaría.

Por qué no podrás aprovecharlo

Los trucos de antes ya no sirven. Formatear, reiniciar de fábrica o cambiar la SIM no convierte el móvil en propio: hoy esos pasos suelen dejar el dispositivo igual de bloqueado, pero con más señales de uso.

También hay un freno técnico difícil de esquivar: el teléfono suele estar vinculado a la cuenta del propietario. Si está conectado a iCloud, como es normal, el acceso queda atado a credenciales que no están disponibles.

  • Bloqueo por IMEI: cuando el dueño denuncia la pérdida (paso habitual para el seguro), la operadora bloquea el IMEI. El terminal queda inutilizado para llamadas y datos en España y en la mayoría de países.
  • Bloqueo de iCloud o Google: Apple y Google vinculan el hardware a la cuenta original. Aunque se restaure el móvil, al iniciar pedirá la contraseña del propietario. Sin esa clave, el dispositivo queda inservible.
  • Posible localización: si se introduce una SIM propia antes del bloqueo, el operador registra que ese número está funcionando con un IMEI denunciado. La Policía Nacional o la Guardia Civil pueden solicitar los datos a las operadoras y acudir al domicilio.

En resumen, el supuesto “chollo” suele acabar en dos frentes: riesgo penal y un teléfono prácticamente inutilizable. Entre bloqueos, rastreo y trazabilidad con operadoras, la probabilidad de problemas supera con creces cualquier beneficio.