Qué información puede y no puede ver tu operadora cuando usas una VPN
Las redes VPN se han convertido en una herramienta muy común en los dispositivos de muchos usuarios, aunque no todos conocen con exactitud cómo funcionan. Este interés creciente se ha visto ligado a temas recientes, como la restricción del uso de estas durante los encuentros de fútbol, especialmente tras las medidas impulsadas por Tebas y LaLiga.
En este artículo se analizará con detalle el verdadero propósito de las VPN y, más importante aún, qué información consiguen ocultar a los proveedores de internet. Aunque estas plataformas prometen aumentar el anonimato en la red, cabe preguntarse si realmente esconden nuestras acciones a quienes nos suministran la conexión.
¿Puede mi operadora ver mi actividad si uso VPN?
Usar una VPN no vuelve invisible tu conexión, pero modifica considerablemente lo que el operador puede monitorizar. En lugar de conectar directamente con los sitios web, el tráfico se dirige primero a un servidor intermedio, cifrado de extremo a extremo. Esto implica que tu proveedor de internet sabe que estás conectado a la red (algo imprescindible para contar con datos móviles y una velocidad adecuada), pero no tiene acceso al contenido exacto dentro de esa conexión segura. A continuación, se resumen los aspectos clave.
Cosas que tu operadora SÍ puede detectar con VPN
- Que se está utilizando una VPN, dado que la conexión es cifrada hacia un servidor externo.
- La IP del servidor VPN con el que estableces la conexión.
- La cantidad de datos que consumes.
- El horario de conexión y cuánto tiempo dura cada sesión.
- Momento de picos de tráfico, como al ver streaming o descargar archivos pesados.
Aspectos que tu operadora NO puede conocer usando VPN
- Los sitios web concretos que visitas.
- Las consultas que haces en buscadores.
- El contenido específico de la información que envías o recibes (mensajes, formularios o contraseñas).
- Videos o archivos específicos que consumes dentro de la conexión criptografiada.
Un caso claro es la navegación por la Deep Web, que requiere navegadores como Tor, que cifran toda la información. En estos casos, aunque el proveedor sepa que se está usando esta tecnología, no puede saber si se está realizando alguna acción ilegal. Este tipo de sistemas se emplean precisamente para proteger la privacidad en usos sensibles. El operador puede estimar el consumo de datos, pero no detallar qué contenido se ha visto o descargado.
En definitiva, la VPN agrega una capa extra de privacidad, pero no es un escudo absoluto. Reduce la visibilidad de tu actividad para tu operadora, pero no te hace anónimo total ni elimina ninguna responsabilidad. Además, seguís confiando en la entidad que ofrece el servicio VPN y en las plataformas usadas, que también pueden rastrear información. Por eso es clave entender qué protege y qué no, evitando una falsa seguridad que podría acarrear problemas si se confía ciegamente.