Si el GPS del reloj o del móvil falla, aprende a eliminar esas interferencias

La precisión del GPS puede venirse abajo justo cuando más falta hace. Basta un entorno urbano cargado de señales, un túnel o incluso un accesorio del dispositivo para que el mapa marque un punto equivocado.

El aviso suele ser claro: la app de navegación sitúa la ubicación en otra calle, el recorrido aparece torcido o el reloj inteligente registra una ruta que no coincide con el trayecto real. Ese fallo no es menor: puede afectar a funciones clave del smartwatch o del móvil.

Conviene actuar rápido. Si el posicionamiento empieza a “bailar”, hay causas típicas y soluciones sencillas que pueden recuperar la señal en minutos.

  1. Cómo se ubica el dispositivo con GPS
  2. Por qué se debilita la señal GPS
  3. Medidas rápidas para corregir errores del GPS

Cómo se ubica el dispositivo con GPS

La tecnología GPS (Global Positioning System) significa «Sistema de Posicionamiento Global» en español. Su objetivo es calcular la ubicación exacta gracias a una red de alrededor de 30 satélites que orbitan la Tierra, usada por relojes inteligentes, smartphones y otros equipos.

Un detalle importante: el móvil o el reloj no “manda” su posición al espacio. Eso dispararía el consumo de batería. En realidad, los dispositivos solo «escuchan» las ondas que envían los satélites y, con esa información, hacen los cálculos.

Cada satélite lleva un reloj atómico muy preciso. El dispositivo compara el tiempo de llegada de varias señales y estima distancias. Con varias mediciones, determina dónde está. Cuando hay fallos, lo habitual es que exista una señal GPS débil, casi siempre por interferencias.

Por qué se debilita la señal GPS

Si el posicionamiento sale impreciso, no suele ser “magia” ni un error del mapa. Lo normal es que la señal llegue peor, llegue rebotada o llegue con ruido, y el cálculo se desajuste.

Estas son las causas más frecuentes cuando el GPS empieza a fallar en un smartwatch o en un teléfono inteligente:

  • Obstáculos físicos. Edificios altos, túneles, árboles, paredes y estructuras similares dificultan la recepción. La señal puede rebotar antes de alcanzar el dispositivo y provocar que la posición calculada no coincida con la real.
  • Accesorios del aparato. Algunos añadidos pueden interponerse entre la señal y la antena. Por ejemplo, una funda o correas de metal. Estos elementos pueden bloquear o debilitar las ondas de radio que necesita el GPS.
  • Interferencias electromagnéticas. Otros dispositivos pueden emitir en frecuencias cercanas y entorpecer la recepción. También puede ocurrir durante tormentas solares intensas.

Medidas rápidas para corregir errores del GPS

La primera medida es directa: alejarse de los obstáculos. Si el GPS falla bajo una arboleda, conviene moverse a un lugar despejado. Si el problema aparece entre edificios altos, ayuda salir a una zona abierta para que la señal no tenga que cruzar un «laberinto» antes de llegar al dispositivo.

También importa el tiempo. Para facilitar el trabajo, es recomendable que el dispositivo esté quieto durante algunos minutos. Así puede enlazar con más satélites y estabilizar la lectura. Además, el GPS asistido puede acelerar el arranque si se activa al principio con la activación de datos móviles usando la red de torres de telefonía.

Si la mejora no llega, toca revisar lo más simple: retirar fundas o accesorios metálicos. Si al quitarlos el posicionamiento se corrige, es probable que ese material esté afectando a la recepción. Para evitar interferencias, suelen funcionar mejor productos de silicona o tela.

El GPS trabaja con una señal muy débil, y el “ruido” de otros aparatos puede empeorarla aunque sea leve. Una medida práctica es mantener una distancia física de unos 20-50 centímetros con otros aparatos. Por ejemplo, separar el móvil de la pantalla del coche o de una cámara digital puede ayudar a recuperar precisión con rapidez.