Cocinar en casa semanalmente podría contribuir a preservar la memoria en mayores

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  1. Cocinar en casa y reducción del riesgo de demencia
  2. Detalle del estudio realizado en Japón
  3. Resultados y limitaciones del estudio

Cocinar en casa y reducción del riesgo de demencia

Preparar comidas caseras al menos una vez por semana puede disminuir hasta un 30% la probabilidad de desarrollar demencia en adultos mayores, según lo revelado por el Instituto de Ciencias de Tokio, Japón. Esta asociación adquiere aún mayor fuerza en mayores con poca experiencia culinaria, donde el riesgo se reduce hasta en un 70%, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Journal of Epidemiology & Community Health.

En las últimas décadas, se ha observado un aumento en el consumo de comida preparada fuera del hogar, como alimentos para llevar o congelados, en lugar de cocinar en casa. Sin embargo, para las personas mayores, la actividad de cocinar no solo representa ejercicio físico, sino también un estímulo cognitivo importante.

Detalle del estudio realizado en Japón

El análisis incluyó a 10.978 participantes de al menos 65 años, del Estudio de Evaluación Gerontológica de Japón. Su salud cognitiva fue monitoreada durante seis años hasta 2022. La muestra consideró que un 20% tenía más de 80 años, la mitad eran mujeres, un tercio contaba con menos de nueve años de educación y el 40% tenía ingresos inferiores a 2 millones de yenes anuales, y más de la mitad estaba jubilada.

Los participantes respondieron cuestionarios sobre la frecuencia con la que cocinaban desde cero, desde nunca hasta más de cinco veces por semana. También se evaluó el nivel de habilidad culinaria según siete destrezas, que iban desde pelar frutas y verduras hasta preparar guisos complejos. Aproximadamente la mitad cocinaba cinco o más veces semanales y más de un cuarto rara vez lo hacía. Mujeres y personas con experiencia previa tendían a cocinar más que hombres o quienes no tenían dicha experiencia.

Resultados y limitaciones del estudio

Durante el seguimiento, 1.195 personas desarrollaron demencia, representando un 11% de incidencia acumulada; 870 fallecieron y 157 se mudaron sin desarrollar demencia. Los registros públicos de seguros se utilizaron para identificar casos con deterioro cognitivo significativo que requerían cuidados.

El análisis mostró que cocinar al menos una vez por semana se asoció con un 23% menos de riesgo de demencia en hombres y un 27% en mujeres, en comparación con cocinar menos de una vez semanal. Para quienes tenían bajo dominio culinario, esta práctica redujo el riesgo en un 67%. Aunque un mayor nivel de habilidad también se vinculó a menos casos, cocinar con frecuencia no aportó una reducción adicional en este grupo.

Estos resultados permanecieron válidos al considerar factores como estilo de vida, ingresos y educación, y fueron independientes de otras actividades cognitivamente beneficiosas, como trabajos manuales, voluntariado o jardinería.

Al tratarse de un estudio observacional, no se pueden establecer relaciones causales directas. Además, casos leves de demencia podrían no haberse registrado, y la evaluación de habilidades culinarias no distinguió si quienes cocinaban poco era por falta de interés o falta de destreza. Los investigadores apuntan que los hábitos alimentarios y las formas de preparación pueden variar entre culturas, por lo que la aplicabilidad general de los resultados podría tener límites.

No obstante, se concluye que fomentar un entorno donde las personas mayores puedan cocinar sus propios alimentos puede contribuir a prevenir la demencia.