¿Dormimos más en otoño?

Las estaciones del año influyen en nuestro cuerpo y en nuestro sueño, por lo que según el momento del año podemos dormir más o menos.

Pues sí, no estás loco. Si eres de esas personas que lleva toda la vida pensando que duerme más tiempo en otoño o que en los meses de frío estás más cansado me alegra decirte que tienes razón.

Comenzando por la ya demostrada teoría de que si duermes en sitios incómodos o en momentos en los que no puedes tener un descanso aceptable tu salud se va a resentir, el no ajustar tus relojes de sueño a las estaciones puede tener los mismos efectos perjudiciales para la salud.

Y hablamos de relojes porque se ha llegado a la conclusión de que nuestro cuerpo posee dos relojes de sueño: por un lado tenemos un reloj de arena, y, por otro, un reloj de agujas.

El reloj “de arena” (proceso homeostático) mide cuánto tiempo llevamos despiertos. Cuanto más tiempo haya pasado desde que nos despertamos por la mañana, mayor será la necesidad por dormir. La “arena”, en este caso, es una molécula llamada adenosina, que se va acumulando en el cerebro como consecuencia del metabolismo de las neuronas durante la vigilia. Y sí, para limpiarla hace falta dormir.

El reloj “de agujas” (proceso circadiano), por su parte, es el que le dice a nuestro cerebro qué momento es el más adecuado para dormir, independientemente del tiempo que hayamos pasado despiertos. Estos dos relojes están condenados a entenderse y de ese entendimiento surge la regulación del ciclo sueño-vigilia.

Así que ahora, ya sabes, no solo tienes que intentar no dormirte en el sofá de casa de tu amigo o en el trabajo, sino que además deberías intentar irte a dormir justo cuando se pone el sol. Ahora bien, si es viernes o sábado, puedes no cumplir esto al pie de la letra, nosotros no le diremos nada a nadie.