La mortalidad por calor aumenta un 35% por cada grado extra
El aumento de la temperatura ambiental representa una amenaza creciente para la salud pública, la productividad laboral, el bienestar infantil y las infraestructuras fundamentales. Cada grado adicional eleva en un 18 % las enfermedades vinculadas al calor y en un 35 % la mortalidad asociada, cifras que se agravan en las personas mayores de 65 años, cuya morbilidad alcanza hasta el 25 % según el último informe del Observatorio Salud y Medio Ambiente, elaborado por DKV e ISGlobal.
Este análisis destaca que el calor extremo ha dejado de ser un fenómeno excepcional para consolidarse como un riesgo permanente para distintos sectores, incluido el sistema de salud. También revela que en enfermedades cardiovasculares, la mortalidad aumenta un 2,1 % por cada grado extra de temperatura, pudiendo llegar hasta un 17 % durante las olas de calor más severas.
La doctora Elizabeth Diago, de ISGlobal, advirtió que las proyecciones indican que para 2050 la mortalidad relacionada con el calor podría multiplicarse por cuatro, y por más de seis hacia 2080, subrayando la urgencia de abordar esta problemática.
- Impacto del calor extremo en la salud
- Grupos vulnerables ante las altas temperaturas
- Medidas para preparar a los pacientes ante el calor
Impacto del calor extremo en la salud
Más allá de los golpes de calor, el informe señala que las altas temperaturas afectan la salud mental, el embarazo y facilitan la aparición de enfermedades emergentes. Durante periodos de calor intenso, los casos de ansiedad aumentan un 43 %, mientras que los episodios de depresión crecen un 26 %. En el ámbito del embarazo, las temperaturas elevadas incrementan riesgos como la prematuridad, el bajo peso al nacer y la muerte fetal.
Además, el estudio destaca la importancia de las enfermedades transmitidas por vectores, mencionando la presencia del mosquito Aedes albopictus en varios países europeos. En 2025 se documentaron 788 casos de chikungunya en Francia y 384 en Italia, reflejando un impacto directo del cambio climático en la propagación de estos agentes.
Grupos vulnerables ante las altas temperaturas
Si bien las olas de calor afectan a toda la población, existen colectivos que presentan mayor riesgo debido a condiciones físicas o socioeconómicas. Por ejemplo, entre las personas mayores, la ola de calor de 2003 supuso un aumento de la mortalidad superior al 30 % en quienes tienen más de 85 años. En 2022, las muertes por calor en mujeres superaron en un 56 % a las registradas en hombres.
También se destacan como especialmente vulnerables las personas con discapacidad, trabajadores expuestos al exterior y los niños. En este último grupo, se observó un incremento de hasta un 25,4 % en las visitas infantiles a urgencias por fiebre durante episodios con alertas de calor extremo.
Medidas para preparar a los pacientes ante el calor
Durante la presentación del informe, en la mesa redonda titulada "El impacto climático en la atención médica y el sistema asegurador", expertos analizaron los efectos de las altas temperaturas sobre la salud y las acciones necesarias para mitigar estos impactos.
Roberto Martín, jefe del Departamento de Cardiología de Quirónsalud, resaltó la importancia de anticipar el manejo clínico de pacientes con patologías cardiovasculares. Recomendó ajustar la medicación antes de que comience la temporada de calor, ya que muchos pacientes suelen descompensarse durante las olas de altas temperaturas.
Explicó que una de las complicaciones más significativas es la persistencia de temperaturas nocturnas superiores a 25 grados, lo que incrementa la presión arterial y favorece eventos cardiovasculares. Por ello, aconsejó que las personas mayores permanezcan en sus hogares durante los días de calor extremo y realicen ejercicios moderados en interiores para minimizar riesgos.
Por su parte, Víctor Segura, de la Unidad de Emergencias de Cruz Roja Española, señaló que aunque la sociedad ha avanzado en la cultura de preparación frente al calor, la percepción del riesgo sigue siendo insuficiente. A día de hoy, el calor sigue siendo visto mayormente como una molestia y no como un peligro que puede llegar a ser mortal.