Cómo ahorrar ajustando la temperatura de tu aire acondicionado

Archivo - Experta recomienda una temperatura no demasiado baja y exposición indirecta del aire acondicionado en personas mayores
Archivo - Experta recomienda una temperatura no demasiado baja y exposición indirecta del aire acondicionado en personas mayores

Un gesto muy común en España durante los meses de verano es, sin duda, coger el mando del aire acondicionado nada más entrar en casa y ajustar la temperatura a 18, 19 o 20 grados. Este acto se ha convertido en una especie de reflejo para muchos frente al calor intenso que se siente en la calle.

Pese a que esto puede parecer una decisión lógica para enfriar la estancia lo más rápido posible, la física no lo permite. Bajar la temperatura en el termostato de forma brusca no acelera el enfriamiento, sino que provoca un aumento significativo en la factura eléctrica durante junio, julio y agosto.

Este error común nace de la idea errónea de que el aire acondicionado enfría a diferente velocidad según el ajuste seleccionado. En realidad, su funcionamiento es constante y el ritmo de refrigeración no varía. Solo se modifica el tiempo que tarda en alcanzar el número elegido en el termostato.

  1. Efecto de la temperatura en el consumo
  2. Temperatura recomendada para el verano

Efecto de la temperatura en el consumo

Por ejemplo, establecer el aire acondicionado en 18 grados en lugar de 25 no hace que la estancia se enfríe más rápido. Lo que ocurre es que el compresor debe funcionar durante más tiempo y a máxima potencia para intentar mantener esa temperatura, que a veces ni siquiera se alcanza debido al calor exterior. Esto se traduce en un gasto eléctrico elevado sin un aumento real del confort.

Diversos organismos oficiales llevan revisando este impacto durante años. Los estudios demuestran que cada grado que se disminuye en el termostato por debajo de lo recomendado puede incrementar el consumo eléctrico entre un 6% y un 8%. Por tanto, bajar de 24 a 20 grados puede provocar un aumento cercano al 30% en la factura de la luz.

Temperatura recomendada para el verano

El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) establece que la temperatura más adecuada para mantener el confort durante los meses de calor oscila entre los 24 y 26 grados. Además, esta recomendación va más allá de ser una mera sugerencia, ya que existe una regulación que prohíbe alcanzar temperaturas inferiores a 24 grados en edificios públicos y comercios durante el verano. Esto forma parte de las medidas para reducir el consumo energético y cumplir con los compromisos medioambientales de la Unión Europea.

De la misma manera, las empresas deben respetar esta normativa. En el entorno doméstico, aunque no sea obligatorio, lo ideal es mantener el aire acondicionado en alrededor de 25 grados durante el día para lograr un equilibrio entre confort y ahorro energético.